Mostrando entradas con la etiqueta Reflexión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexión. Mostrar todas las entradas

viernes, 4 de enero de 2013

La psicología del Aikido

Hola a todos!

Un interesante texto  de George S. Ledyard y traducido por Katalin Nemeth. Editado en diciembre de 2010 en unavisiondelaikido.blogspot.com


"Son muchas las personas que ya conocen el Aikido, un arte marcial no violento de origen japonés que permite la autodefensa sin proporcionar daños serios al atacante.

No obstante, son pocos los que saben que el fundador de Aikido, Morihei Ueshiba, concibió el Aikido como un medio de transformación personal y por consecuencia, una manera de mejorar el mundo.

Es muy interesante ver un mecanismo que hace que un arte marcial promueva la Paz. Es común escuchar decir a la gente que el Aikido es el Zen en movimiento, pero sin practicar Aikido es difícil comprender qué significa en realidad esta afirmación.

Usualmente, el Aikido se practica a través de movimientos en pareja, en la que una de las personas es designada como el atacante (o la persona que inicia la interacción) y la otra como defensor (o la persona que intenta armonizar con la energía del atacante, redireccionarla y resolver el conflicto poniendo al atacante en una posición desde la cual ya no puede seguir atacando). Aún así, lo anterior no se inscribe dentro de un marco de competencia. Más bien, la práctica de Aikido es completamente cooperativa, cada uno de los practicantes intenta actuar a partir de un compromiso total con su papel, de manera de facilitar la práctica conjunta.

Pero, ¿qué es lo que hace que semejante práctica tenga un efecto transformador? Uno de los elementos es la naturaleza misma de la interacción en el Aikido. El papel de cada practicante requiere que éste se concentre por completo en mantenerse "conectado" con el centro de la otra persona. En otras palabras, después del ataque inicial ambos se proponen a experimentar la totalidad del movimiento y de la energía de la técnica de no resistir al otro. Si cada uno pone toda su atención en armonizar con la energía del otro, entonces ¿quién domina la técnica? Éste es el aspecto meditativo de la práctica de Aikido. Nada puede ser forzado o la interacción se quiebra y se convierte en algo mecánico. La verdadera no-resistencia requiere 'dejar ir' muchas de las inseguridades creadas por el propio ego y que son causantes de muchos conflictos. En la meditación Zen uno no logra la paz mental reprimiendo los pensamientos externos, sino toma conciencia de éstos sin 'engancharse'. De la misma manera, en el Aikido uno no se 'engancha' con la fuerza de un ataque sino, más bien usa movimientos naturales que permiten soltar esa fuerza y lograr un nuevo balance en el que el conflicto intrínseco se resuelve. En palabras de un maestro de meditación "No puedes parar las olas, pero puedes aprender a surfear".

Los movimientos de Aikido reflejan los movimientos y energías esenciales de la naturaleza.Y es en este punto donde encontramos otro aspecto de la práctica de Aikido que propicia la transformación personal.
La psicología Jungiana dice que no somos una sola y unificada persona, sino una serie de personalidades o egos, siendo algunos de éstos conscientes y otros inconscientes o repudiados. Mejorar la salud mental implica un proceso de integración de estos aspectos, muchas veces en conflicto, en 'una sola persona' consciente de los diferentes lados de su propia naturaleza.

Nuestros egos repudiados habitualmente conllevan nuestros aspectos socialmente inaceptables o que no encaja con nuestro yo primario, que es lo que mostramos hacía el mundo externo. Es por eso que muchas veces se les refiere como nuestro 'lado oscuro'. En gran medida una terapia consiste en tomar conciencia de este lado nuestro y reconocer que la energía allá contenida es también parte de nosotros mismos.

Las técnicas de Aikido son diseñadas para ser ejecutadas sin causar daño en el otro, al margen del hecho que las energías que uno canaliza son tanto benevolentes - por ejemplo un chorro de agua o una brisa refrescante - como potencialmente destructivas - como un maremoto,un huracán o un tornado. Ambas son naturales, pero bien podríamos decir que representan los lados claro y oscuro de la Naturaleza.

Así, en el contexto de la práctica de Aikido uno puede expresar su lado oscuro e integrarlo con el lado claro de una manera segura, pero que no implica reprimir o repudiar la energía del lado oscuro.

Una persona que le tiene miedo a su propia ira reprimida y relegada a nivel subconsciente, puede soltar esta energía repudiada por mucho tiempo sin peligro dado que la naturaleza de la práctica permite hacerlo en una forma segura y en dosis controlables.

Un alumno con infancia caótica e impredecible puede haber desarrollado una personalidad primaria controladora, intentando lograr cierto nivel de certeza, y por ende seguridad, en su ambiente. La práctica de Aikido no sólo contribuirá a que esta persona supere su necesidad de 'control' sino incluso le enseñará que la verdadera seguridad no está en tratar de controlar lo incontrolable.

El Aikido se trata de lograr un balance, tanto psicológico como físico, entre nuestros diferentes lados. Nos pide darles vuelta a los bloqueos que nos afectan en todos los ámbitos de nuestras vidas. El fundador del Aikido anhelaba que suficientes personas descubrieran su arte porque de esta manera las sociedades y el mundo también serían mejores.

Tal como los individuos, cada sociedad tiene su lado primario y repudiado. Mientras más miembros de la sociedad tengan mayores niveles de conciencia, inevitablemente comenzarán a incrementar la conciencia colectiva y permitirá trabajar en ella.
FUENTE : FUNDACION ASCIENDE"

jueves, 20 de diciembre de 2012

Llegará enero...

Hola a todos!

Como saben llevo 6 años practicando Aikido ( parece mentira y si ves el mudansha te dices a ti mismo... aquí debe haber algún error) sin embargo, todos los días hago Aikido a veces dentro a veces fuera del tatami y la confluencia de varios hechos de mi vida me siguen demostrando la excelente decisión que he tomado; hacerlo no solo como arte marcial, si no más bien de filosofía de vida me ha hecho conocer, experimentar  de manera brillante una serie hechos que de otra manera jamás hubiese conocido.... 

Todo esto lo digo porque se acerca enero y con el nuevo año siempre se acercan nuevos practicantes deseosos de anotarse en clases para  convertirse en Seagal,  eso sí... rápidito) así que en principio les hablo a ellos. A esos que la emoción les dura unos pocos días o semanas y con suerte un mes;le hablo a esos que llegan con la idea que es bastante sencillo hacer Aikido porque hace 10 años hicieron un año de Karate, Judo o que se yo... y sin la realidad es otra muy distinta. Les hablo a aquellos que se maravillan por lo que hacen los demás, pero jamás van a entrenar o son inconstantes en su práctica, aquellos que aprendiendo a hacer ukemis ya se ven luchando por la justicia en algún robo en la vía pública. 

Aikido es muchísimo más que todo esas cosas que te pasan por la cabeza. Aprender un arte marcial para la vida es mucho más complejo y gratificante de lo que puedes llegar a pensar. No quiero ser yo el modelo que tú debes seguir, pero te puedo ofrecer mi cortísima experiencia en esto de andar el camino a veces ancho, a veces solitario, muchas veces incomprendido... Seguramente cada practicante podrá hacer aquí su lista y agregar cosas y quitar otras. No pretendo para nada darte la receta del éxito, es más no se si exista, pero lo que si puedo hacer es enumerar algunos conceptos importantes en cada practicante 

  • Antes que todo ocúpate del "aquí y el ahora" Esta es una receta que no falla y que no he descubierto, pero que he puesto en práctica. 
  • Sé humilde y recuerda que puedes aprender de cualquier persona. 
  • Ocúpate de aprender para la vida y no para ese instante de la técnica.
  • Ser constante es una de las claves más importantes 
  • Pónte metas a corto, mediano y largo plazo y muy importante cúmplelas
  • Procura ser mejor uke, antes de ser mejor tori
  • Esfuerzate al máximo
  • Entrena dentro y fuera del tatami
  • Nada sustituye la práctica
Y así podría  seguir, te podrían dar el feliz año 2013 mientras terminas de leer la lista; enumerar mil cosas importantes lo cierto es que te des un chance, así lo creo y sería lo más justo para recibir y para poder tener la madurez necesaria para percibir de manera honesta todo lo que puedes aprender en cada día de práctica.

Nos seguiremos leyendo!

lunes, 26 de noviembre de 2012

Kuzushi, una perspectiva Aiki

Hola a todos!

Yo soy un seguidor del trabajo que realiza Carina, editora de entrenandoaikido.blogspot.com y en algún momento tendré que contarles cómo este blog me animó aún mása abrir KOKYU-DOSA Hoy quiero compartir con todos los visitantes un artículo escrito por Francis Y Takahashi y con la traducción al idioma de Cervantespor Carina. Es maravilloso y lo copio textualmente. Espero les aproveche y les guste! personalmente, a la primera persona que la escuche hablar de kuzushi y ponerla en práctica para solucionar un problema con la técnica fue a mi Sensei y siempre trato de recordarlo y ponerlo en práctica cuando cuando siento que estoy haciendo fuerza o me estoy enfrentando al uke.


El verbo japonés "kuzusu" puede significar "empujar hacía abajo" (un edificio), romper, destruir o nivelar (como en una colina). Ello puede indicar una "pausa" o un "cambio" en el estado o condición de un objeto o un concepto. En Jiu Jitsu, Judo y Aikido, el sustantivo "kuzushi" normalmente se refiere a romper el equilibrio del oponente, y por lo tanto la integridad de su posicionamiento y, por tanto, su estabilidad.

No es ningún secreto que el Aikido era el tercero en la línea de las artes marciales japonesas modernas que tienen su génesis en el "koryu" o artes de estilo antiguo. Justo antes del Aikido estaba el Judo, y aunque pueden existir similitudes en filosofía entre ambos, tienen características muy particulares que les permiten estar separados uno del otro. Luego está el "Jiu Jitsu", del que parece haber una gran variedad de estilos e interpretaciones y han existido durante cientos de años. También se reconoce que Morihei Ueshiba utilizó como base para su arte el Daito-ryu Aikijujutsu, siendo su maestro el famoso Sokaku Takeda. El debate se puede hacer en cuanto a si el Daito-ryu  Aikijutsu de Takeda es un representante de un arte marcial gendai (actual) o de un koryu (estilo antiguo). Dejo que lo resuelvan los eruditos modernos.

Un representante genuino de ambos: Kano en judo, y Ueshiba en Aikido, fue Kenji Tomiki, un alumno directo de ambas leyendas históricas, que más tarde introdujo una forma de Aikido en el Kodokan. Tomiki Sensei fue citado diciendo"La vieja escuela de jujutsu consiste en romper la condición del cuerpo que perdió el equilibrio. Se llama Kuzure-no-jotai (estado de equilibrio roto). A veces, el mismo oponente pierde el equilibrio, y otras veces tu destruyes positivamente el equilibrio del oponente, llevándolo a una postura vulnerable. En Judo, la preparación del oponente consiste en la destrucción del equilibrio del oponente antes de realizar una técnica y poniéndolo en una posición donde será fácil de aplicarla. "

Desde mi experiencia, me parece que la descripción anterior de "kuzushi" se  aplica a la forma en que las técnicas de Aikido fueron diseñados originalmente para lograr su autenticidad, validez y eficacia. Sin embargo, en la actual práctica del Aikido, la aplicación de "kuzushi" es a menudo más sutil y "insinuada" en lugar de ser explícitamente aplicada. No es tan inusual para tori de iniciar una maniobra "Kuzushi", y uke de terminarla. Por supuesto, esto huele a "cohesión", y demuestra una grave pérdida de credibilidad, así como falta generalizada de conocimiento o comprensión en la comunidad que practica Aikido de lo que realmente trata el kuzushi. Esto tristemente ilustra lo que estos, por otro lado sinceros estudiantes de aikido, desgraciadamente carecen haciendo caso omiso del papel crítico de kuzushi para hacer la corriente principal de aikido real, creíble y viable.

Los caballos parecen haber dejado el establo, por lo que ya no es una simple cuestión de enderezar el rumbo de todo el aikido moderno con un sencillo "no hay falta" volviendo al ayer. Sin embargo, para aquellos a quienes les importa verdaderamente, podemos individualmente, y en grupos especializados, comprometernos a volver a introducir muchos de los olvidados o descuidadamente ignorados componentes de la creación original de O Sensei. Es una tarea de enormes proporciones, pero si la sinceridad y la voluntad de hacer lo necesario todavía existen, encontraremos el tiempo.

Personalmente puedo atestiguar el hecho de que eventos como el reciente e innovador taller en Las Vegas de Stanley Pranin, los "Friendship Bridge Seminars" Seminarios Amistosos populares de Hiroshi Ikeda Shihan, los intentos regionales para reunir talento de diferentes estilos de aikido como en Seattle, Florida y Nueva Jersey, por nombrar algunos pocos, una nueva ola de pensamiento fuera del tatami definitivamente ha comenzado. ¡Qué excelente ejemplo de la aplicación adecuada de kuzushi a la idea errónea anticuada de "¿Por qué molestarse, nuestro aikido es lo suficientemente bueno como es". Cómo proclamó el Fundador estamos simplemente al principio de una búsqueda indefinida del verdadero Aiki, y del Aikido elegido, mejor definido y practicado por cualquier persona como un soberano individual. A su debido tiempo, seremos capaces de lograr nuestras metas individuales sin ningún tipo de requisito o necesidad de estilo establecido, de organizada afiliación o irrelevante prueba de autenticidad de las partes.

Francis Y Takahashi
Traducción Carina

martes, 30 de octubre de 2012

Usted medita, maestro Endo?

 Hola a todos!

La semana pasada pasé por musubiaikidogranada.blogspot.com y me traito esta breve pero contundente anécdota con el maestro Endo que hoy comparto con todos ustedes.


Me voy a permitir la licencia, al copiar este texto de Deshimaru comentando una obra de Dogen, de cambiar la expresión "El monje zen", cada vez que aparezca, por la expresión "el practicante de Aikido".

La mente y la actitud del practicante de Aikido debería ser igual al del practicante de zazen.

Una vez hace años tuve la oportunidad de compartir, al finalizar un seminario de yudanshas con Endo sensei en Frankfurt, una cena fantástica donde el maestro bastante relajado intercambiaba interesantes conversaciones con el resto de personas.

No logro recordar el nombre de quién fue la persona que le comentó al maestro la siguiente cuestión:
- sensei, desde hace algún tiempo, estoy practicando zazen, y siento que me ayuda a entender mejor su Aikido.

A lo que el sensei contestó con su característico gesto de afirmación acompañado de su muy típico sonido gutural.

-Sensei, ¿usted medita? Entonces el Sensei la mira fijamente (ya que era una avanzada practicante de Aikido), y tras varios segundo de silencio, el maestro empieza a hacer un sutil y muy característico también, gesto de asentimiento y le dice: Sí.....cada vez que practico Aikido.

Me gustaría acompañar esta experiencia de el texto de Deshimaru que os comentaba al principio, donde queda expresado perfectamente la actitud mental y corporal del Aikidoka, y que el maestro creo que expresó perfectamente en esta conversación y en su práctica marcial.

"El practicante de Aikido (El monje zen) es como la nube en el  agua. No se apega al fracaso ni al éxito. Como no cae en la ilusión, su vida es serena. Sin miedo ni ansiedad, avanza libre como el viento.

El practicante de Aikido (el monje zen) se sumerge en el río, en la tempestad, en las dificultades que encuentra. El cuerpo, precediendo al pensamiento, le hace actuar con rapidez. Sin apego, sin dejar huella, sigue verdaderamente el orden cósmico, moviéndose con la corriente de la vida. Ésta es la verdadera libertad.

Fluye como lo hace el agua de un río, siempre renovándose, siempre fresca. Como la nube en el cielo, es empujado por el viento. "

jueves, 20 de septiembre de 2012

Yamaguchi sensei: “El Aikido es trabajo duro”

Hola a todos!

A medida que pasa el tiempo entiendo que nada es azar en esta vida. No se cuantas veces he pasado por la misma web y no haber leído, por lo menos con detenimiento, este artículo que comparto con todos ustedes y que desde hoy engalana KOKYU-DOSA. 


Tengo mis críticas en cuanto a la forma de este artículo. Me parece muy largos los párrafos y de alguna manera le resta agilidad al texto, pero en el fondo comparto cada palabra.

No es que tenga problemas, pero llevo 3 días leyendo, releytendo y volviendo a leer este escrito y es que cualquier cosa relacionada con una meta en la vida como lo es el Aikido, que empiece y termine con tamaña aseveración debe terminar en buen puerto: "Aikido es trabajo duro"

Que disfruten...


Extraído de:  http://aikidovalencia.es/archivo/yamaguchi-sensei-el-aikido-es-trabajo-duro/
Nota. las fotografías fueron colocadas por el editor del blog. 



A veces un encuentro puede cambiar completamente nuestra vida., deja una impresión tal que luego no puede ser borrada en el tiempo. Para mi, tal extraordinario evento fue encontrar a Sensei Seigo Yamaguchi (1924-1996). Asistí solo a dos seminarios dirigidos por èl, de los cuales entendí muy poco. Sin embargo, la facilidad con la que ejecutaba las técnicas y la inusual belleza de los movimientos agitó en mi interior un deseo irresistible de seguir ese mismo camino, aún si no pudiera lograr llegar muy lejos. Hasta hoy, todavía no conozco cual era el propósito que esto conllevaba, pero había en mi un tipo de anhelo por este fenómeno inusual, que era el Aikido de Sensei Yamaguchi. Soy afortunado de ser estudiante de Sensei Christian Tissier- uno de los mejores estudiantes de Sensei Yamaguchi. También conocí algunos otros de sus sobresalientes estudiantes: Seishiro Endo (1942 – ) y Masatoshi Yasuno (1948 – ).He escrito acerca de ellos en el articulo “haciendo dedo hacia Sensei” Budojo nº1


El aikido de Sensei Yamaguchi está siempre presente en la instrucción de sus estudiantes, aunque estas difieran mucho entre si. El podía sacar a la luz lo mejor de cada uno de sus estudiantes, sin embargo no deseaba que ellos lo imitaran. Cuando sus estudiantes partieron a enseñar Aikido en otros países, no estaban en posición de enseñar su Aikido, lo cual podría parecer obvio, pero él los colmó de conocimiento, que luego ellos fueron incapaces de reproducirlo como una copia. Ellos tuvieron los cimientos sobre los cuales podrían construir luego sus propios edificios, sólo podrían hablar en su propio nombre, él quiso que fueran ellos mismos. No podía tolerar seguir a la multitud. Yamaguchi valoraba a la gente que tenía una propia opinión y que eran capaces de sustentarlas. Nunca se inclinó en la autoridad de Osensei. El decía “Osensei es Osensei y mi nombre es Yamaguchi”, esto no significaba que no valorara a su propio maestro, por el contrario, sentía que uno debía asumir la responsabilidad de sus propios actos, por lo cual ésta luego pasa a otros. Apoyarse constantemente en la autoridad del maestro de uno, era visto por él como una falta de madurez, ya que si alguien quiere enseñar a otros, entonces uno primero debe crecer, para dar entonces ese conocimiento y la habilidad que ha recibido a las próximas generaciones. Uno debe saber como “escapar” de debajo del cuidado del maestro, para ver con ojo critico lo que ha aprendido, la técnica de Sensei Yamaguchi no es transferible, fue dada exclusivamente a él, pero que le permitió construir algo propio. Cada uno es diferente y cada uno practica aikido en su propia manera. Para hacer esto, sin embargo, se debe tener una guía, Sensei Yamaguchi fue un guía. El no quiso tener imitadores, pero si sucesores que siguieran su propio camino. La relación entre maestro y estudiante es algo especial, basada en una profunda confianza.

Sensei Yamaguchi se convirtió en estudiante de Osensei en 1950.Antes había intentado entrar a trabajar como empleado publico, había pasado el examen, capacitándolo para trabajar en el gobierno. Su interés era el de manejar asuntos públicos o trabajar en la esfera de las relaciones internacionales, también consideró la posibilidad de trabajar en una gran empresa constructora. Al final decidió viajar, posiblemente a Europa.

Nyoichi Sakurazawa (George Osawa 1893 – 1966), el creador de a macrobiótica, quien fue amigo de su padre y también un amigo cercano de Osensei, le aconsejó que antes de viajar se familiarizara con alguna forma tradicional del arte japonés. Este le dio una carta de recomendación para Morihei Ueshiba. Encontrarse con tal extraordinaria figura fue decisivo para el resto de la vida de Seigo Yamaguchi, se volvió uchideshi de Osensei y decidió enfocarse exclusivamente en el Aikido. Esto fue una elección bastante inusual. Eran los difíciles tiempos de la post guerra, las personas no se interesaban por el Budo, solo por cosas vitales .Sensei Yamaguchi se volvió el primer maestro profesional del aikido, no tenia otra ocupación. Luego la situación cambio, porque la gente progresivamente comenzó a practicar artes marciales, resultando de esto el resurgir de nuevos clubes, y el aikido se volvió popular. Sin embargo al momento de la decisión de Yamaguchi Sensei esto no era así. Es necesario tener una visión en la vida de que es lo que uno quiere hacer, Yamaguchi decidió ir por el camino señalado por Osensei. Ciertamente la destreza de tomar decisiones maduras, y de no ir por el camino fácil, e ir separando cosas importantes de otras triviales, le ayudó a Sensei a sobrevivir durante la guerra. Cerca del final de la guerra estaba en una escuadra kamikaze. Fue llamado a la acción, y muchos de sus amigos murieron. El estaba preparado para seguir esa huella, y tendría que haberlo hecho si la guerra no hubiera terminado antes. La misión no llegó a materializarse, pero es imposible que esto no haya influido en el resto de su vida.

Sensei Yamaguchi tenia una memoria fotográfica, él podía fácilmente repetir cada movimiento que hubiera observado. Osensei no explicaba las técnicas, simplemente las mostraba, todo tenia que ser descubierto por uno mismo. Esto es ciertamente más difícil, pero permanece en nosotros por siempre. El movimiento no es forzado por nadie, se vuelve nuestro movimiento, Sensei Yamaguchi capturaba esto como un rayo. Luego de solo dos años comenzó a enseñar, fue por su propio camino, pero manteniendo un fuerte lazo de unión con su maestro y un profundo respeto por él. El mismo se volvió un maestro muy popular, y tuvo muchos estudiantes no solo en Japón, sino también mas allá de las fronteras, Dirigió numerosos seminarios en Europa (primeramente en Francia, en Paris, pero también en Alemania, en Manheim, en Gran Bretaña en Oxford, en Suiza, Bélgica, Dinamarca) en Estados unidos y en Sud América (Brasil, Argentina, Uruguay). Desde 1958 al 1961 enseñó aikido en Burma, en el Aikikai Hombu Dojo en Tokyo condujo clases especiales para personas de alta graduación. Nadie podía entender su técnica, aun maestros del Hombu dojo con altos grados no eran capaces de imaginar como, sin el mas mínimo esfuerzo, era capaz de ejecutar cualquier técnica sin importar el tipo de ataque ni la persona que atacaba. En los ojos de la mayoría de los estudiantes de Osensei de la segunda generación era considerado un genio del Budo. Rara vez sucedía que maestros del Hombu Dojo atendieran sus propias clases, algunos de ellos, sin embargo, asistían a clases de Yamaguchi Sensei, lo cual era un inusual signo de respeto. Incluían entre otros a: Masando Sasaki (1929) Mitsugi Saotome (1937) Yoshimitsu Yamada (1938) y Kasuo Chiba (1940). Muchas personas sentían que Yamaguchi, debido a su gran popularidad y técnicas inusuales, debía crear su propia escuela de aikido, sin embargo no lo hizo. Consideraba que las divisiones no tenían sentido. Era respetuoso de la memoria de Osensei.

Sensei Yamaguchi tenía un carisma inusual y un gran don de la instrucción, era un verdadero maestro de las artes de la lucha. Hasta que no se conoce a un hombre como él, uno no puede saber cabalmente que significa esto. Es usualmente atribuido a famosas figuras del mundo de las artes de combate, muchas veces no es una evaluación justa, ya que están basadas en leyendas más que en la realidad, la cual permanece sin ser conocida. A veces conferimos este nombre a maestros aun vivos, quizá por la brecha que nos divide de ellos en términos de técnica, de experiencia en el área respectiva. Sin embargo sucede que etiquetamos a alguien naturalmente, como si esto fuera algo obvio, lo cual nadie pudiera dudar. Este fue el caso con Yamaguchi Sensei. Nadie miraba que grado le había sido conferido. Lo importante era que él era Sensei Yamaguchi. Algunos quedaban fascinados por su inusual efectividad, aunque pareciera que no hubiera razones para esto mas allá. Parecía como si en la ejecución de las técnicas del Aikido no obedeciera ninguna regla: no tenía el control de la distancia, había un alto centro de gravedad, al parecer con movimientos torpes, inclinándose. Él hizo todo lo que a los principiantes se les pide evitar. Para el observador externo parece que las técnicas no fueron ejecutadas en la realidad, Uke imitaba y toda acción consistía en un juego entre ataque y respuesta. Muchas veces he escuchado esas opiniones, incluso de aikidokas sentados en las sesiones. Sin embargo, era otra cosa, todos los que alguna vez han tenido el honor de atacar a Yamaguchi sensei estaban convencidos de ello, independientemente de la potencia, velocidad, movimiento, momento y otros aspectos del ataque, el resultado era siempre el mismo: aterrizar en el tatami más rápido de lo que uno se puede imaginar, a menudo sin siquiera darse cuenta de cómo sucedió. Yamaguchi Sensei nunca corregía el ataque. Cada ataque era aceptado, y también el atacante. Esto estaba lleno de armonía, en cumplimiento del Aikido.

El ataque del maestro no era obvio, había entonces ansiedad por el resultado del ataque, que eventualmente llegaba del atacante. Sensei Yamaguchi en el Dojo parecía ser poderoso, fuera de el, solo se mezclaba con la multitud. Quien hubiera sido lo suficientemente afortunado como para atacarlo varias veces, no tenia ansiedades, sabría que sensei se ocupaba de todo. Solo alguien que haya sentido la ejecución sin fuerza de una técnica en respuesta a su mejor ataque, quizá pudiera entender que tan inusual es el arte del Aikido. Unos pocos aikidokas pueden presumir de tal experiencia. Los estudiantes de Sensei Yamaguchi tienen esa suerte.

El maestro en las artes del combate enseña durante su vida entera, la enseñanza no solo tiene lugar en el tatami. Este tiene una rica individualidad y esta fuertemente conectado con sus estudiantes. Sensei Yamaguchi tenía dos vicios: café y cigarrillos, al primero logró dejarlo, con el segundo desafortunadamente no pudo. Yamaguchi pasaba todos los días en cafés. Usualmente volvía ahí luego de la práctica matinal y se quedaba hasta la tarde. Y junto con él, muy a menudo, aparecían sus estudiantes. Sensei Yamaguchi era un hombre de aprendizaje, su padre fue director de una escuela pública y tenia muchos libros a los cuales su hijo amaba leer. Historia, literatura, filosofía – esas eran sus áreas de interés. Podía hablar animadamente acerca de esos temas. Y si entonces algún estudiante se decidiera a unirse a la conversación, debía estar seguro de si mismo para no parecer un tonto. Estas conversaciones sustancialmente moldeaban y daban forma a los estudiantes de Yamaguchi sensei. Conversaciones con el maestro, y sus cuentos en el café, tuvieron para ellos por lo menos tanto sentido como lo aprendido sobre el tatami. Para todos los que pasaron tiempo con él, quedó en claro que lo que valoraba mas era encontrarse con la gente, estar en compañía de otros. A menudo reflexionamos acerca de las cosas que hemos hecho en la vida, las cuales son las más importantes, las que dejaremos atrás en nuestro paso por este mundo. Recordamos diferentes hechos y eventos, pero a menudo encontramos que lo que realmente importa es la gente que hemos tenido la suerte de conocer. Sensei Yamaguchi no se preocupaba especialmente acerca de las condiciones materiales, él siempre, sin embargo, encontró tiempo para conocer a otras personas.

El trataba al aikido de manera extremadamente seria. A una de sus sesiones de entrenamiento para personas de al menos 4to dan, luego de un par de sesiones exhaustivas, les preguntó a los participantes que era el aikido, varias respuestas les fueron dadas: la filosofía de la vida, el arte del movimiento, el camino de resolver conflictos, el arte de luchar o aun el camino del auto desarrollo. Yamaguchi declaró; “Aikido es trabajo duro”!. En cada respuesta había una porción de la verdad, pero sensei quería hacer énfasis en que la única manera de buscar la verdad era en el entrenamiento intensivo. Aikido es el lenguaje del cuerpo, y no puede ser entendido teóricamente, la conversación es importante, pero el trabajo es lo más importante. Y sin embargo no depende completamente del esfuerzo, el asunto no es solo terminar cansado, pero también, y quizá lo primero de todo, es siempre estar listo para aceptar algo nuevo. Una concentración constante es necesaria, no para repetir viejos movimientos, sino para aprender nuevos. Usualmente no escuchamos lo que el maestro dice y no vemos lo que está siendo mostrado. Basta con que escuchemos algunas bien frases conocidas que nos atrapen y al resto lo adaptamos a lo que ya aprendimos anteriormente. Nosotros descansamos sobre nuestros viejos hábitos. Sensei Yamaguchi luchaba contra este tipo de actitudes las cuales eran comunes entre aikidokas. El demandaba atención diligente y constantemente repetía que el ejercicio “debía tener el espíritu de principiante”, siempre percibía la falta de concentración de sus estudiantes.

Todos los presentes en la práctica querían ser tomados como Ukes, o ser llamados a una presentación de una técnica o de un grupo de ellas, porque el maestro raramente desarrollaba una sola técnica. En hombu dojo a sus sesiones de práctica asistían varias personas y sensei yamaguchi usualmente tenia a dos o tres como mismo uke, usualmente el desarrollaba las técnicas con Yasuno Sensei, quien tenia un cuarto de su edad. Y si, sin embargo, alguien dejaba de prestar atención, era llamado al momento hacia el frente por Sensei .los Ukes potenciales estaban casi siempre listos, aun Sensei Yamaguchi los llamaba en el momento en que no estaban listos. Sus sesiones de entrenamiento estaban cargadas de pasión, no sólo debía estar uno atento en la anticipación, sino también en la práctica misma. Sensei Yamaguchi no distinguía técnicas, no las analizaba, era mas bien un proceso, una conversación entre dos socios, mas que un set dividido en técnicas, que constituían un todo. Una técnica fluía suavemente en la otra, la previa determinaba la apertura hacia la próxima. Sensei no trataba de ser espectacular, la técnica no era para el punto en si mismo, ella servía como comunicación con el compañero. Esto era un ejercicio en constante contacto. Cada movimiento del compañero causaba una reacción en el otro, la conversación no podía ser interrumpida.

Sensei Yamaguchi era muy estricto con sus mejores alumnos. De ellos demandaba más que a todos, tenían que trabajar de la manera mas dura, que podía ser arduo para ellos, pero él pensaba en el futuro. Sensei Endo relataba que luego de diez años de entrenar Aikido tuvo una seria contusión en el hombro derecho. Un día se encontró en un café con Yamaguchi, quien le preguntó, “practicaste Aikido por diez años, pero ahora sólo sos capaz de usar una mano, entonces…que vas a hacer?”, movilizado por esta pregunta, Endo Sensei comenzó a practicar casi exclusivamente bajo su dirección, sólo entonces comprendió que Yamaguchi Sensei practicaba de una manera completamente diferente a la de otros maestros, y era eso exactamente lo que mas se adecuaba a él. El maestro le dijo, “aun si no comprendes lo que sugiero, confía en mi y sacrifícate por otros diez años”. Diez años parecían ser una eternidad, pero Sensei Endo le creyó y su aikido fue sometido a una transformación completa, el lugar mas importante, aparte del Hombu Dojo donde Sensei Yamaguchi enseñaba, era el Zoshukan en Shibuya, Tokyo. Fue hecho para el Kendo, por lo que no había tatami, sólo los mas importantes estudiantes practicaban allí. La falta de tatami significaba que durante la práctica de las caídas era necesario mantener una completa concentración. Sin perjuicio de esto, las técnicas eran hechas con total velocidad, sólo había falta de aceleración en las proyecciones. Esto le permitía al Uke de tomar la acción de detenerse en el ultimo momento y completar una caída de manera usual. Esta manera de trabajar significaba que cada momento de acción era esencial, la concentración no podía ser perdida ni siquiera por un momento. El trabajo duro hecho en común genera lazos profundos.

Aún los más grandes maestros del aikido ganaban muy poco dinero, así que al final del año los estudiantes mas cercanos recolectaban dinero para él, éste era un gesto simbólico, pero con una dimensión también material.

El resultado de la dieta de Yamaguchi Sensei resultó en ulceras intestinales, su doctor le recomendó una operación y afirmó que el podría mantenerse activo por otros veinte años. Sensei Yamaguchi creía, sin embargo, en un orden natural de las cosas. El no decidía según pasos radicales, sentía que podía hacerle frente. Supuestamente en la víspera de su muerte participó en una demostración de aikido, tres ukes lo atacaron. Luego de la demostración Sensei tuvo problemas para respirar y se sintió mal, retornó a su casa a pie y allí murió durante el sueño, el 24 de enero de 1996.

Su aikido, aunque fugaz, tuvo una gran influencia en muchos maestros destacables del presente, y en la imagen actual del arte marcial. El fue uno de los pilares del aikido moderno, aunque no fuera universalmente reconocido así. Sus logros son considerablemente más grandes que su popularidad.

Aunque no conozcamos al autor, a menudo nos familiaricemos con él a través de su obra y, finalmente, si sus técnicas parecieran imposibles de ser transmitidas a otro…por qué no murieron con él? Porque dejaron una marca permanente en aquellos quienes fueron lo suficientemente afortunados como para entrar en contacto con su arte.
Autor: Andrej Bazylko
Traducción: Jieshi Shan

jueves, 13 de septiembre de 2012

La sutileza del Aikido

Hola a todos!

Hace algunos días, tal vez semanas, un visitante del blog me preguntaba por qué yo me refería a la sutileza del Aikido y bueno me puse a pensar en argumento valederos, pues aunque el artículo al que él hacía referencia lo escribí hace algunos años atrás, aún hoy sigo pensando lo mismo, pero ya saben, algunas veces dejamos pasar algunos conceptos importantes por debajo de la mesa solo porque creemos que es innecesario aclararlos... grave error!

El sistema desarrollado por Morihei Ueshiba a partir de algunas muchas artes que el maestro estudió es un sistema completo compuesto por las técnicas a manos vacías y por el trabajo de armas, pero hay algunas características propias del Aikido que lo hacen único: el trabajo relajado, con ki y sobre todo la no oposición a la fuerza, es decir, no a la confrontación. 

Indudablemente un arte que no privilegie la fuerza y que evite el conflicto tiene que ser un arte que eche mano a otras herramientas, pero cuáles herramienta son esas? Yo pienso que  dos de esas herramientas que te da el Aikido son el poder de elegir y el otro es el poder de compensar y para esta última voy a tomar una de las enseñanzas que me dejó el Shihan Sakanashi en una de sus tantas visitas a Venezuela nos decía una cosa que para mi siempre ha sido esclarecedor y que me ayudó a entender el Aikido o la vida, no lo se bien. Él decía, que par hacer Aikido y que realmente funcionara, ambas fuerzas en disputa deben completar el 100% y decía, si el atacante hace el 80% tori solo deberá hacer el otro 20% entonces, de lo que se trata de compensar y esoto es un consejo muy necesario para entrenar Aikido, pero para mi es una lección de vida.

Con la práctica continua y con algún grado de maestría el Aikido siempre te da la posibilidad de escoger qué quieres hacer. Las posibilidades siempre estarán ahí está en ti verlas y sacar provecho de ellas; puedes elegir seguir el conflicto o no; si eliges el conflicto o no lo puede evitar también tienes opciones... puedes hacer un kokyu e irte lejos de ahí, puedes inmovilizarlo o puedes romper su articulación. A veces creo, que sólo por tener el poder a escoger, sólo por eso, vale la pena andar en este camino. 

lunes, 27 de agosto de 2012

Sensei Fernando Delgado: "La práctica es lo más importante"

Hola a todos!

Navegando por INFOAIKIDO he encontrado un video maravilloso. Donde se manejan unos conceptos que hablan claramente del espíritu del Aikido... del verdadero, ese que se nos puede olvidar por el trajinar del día a día, pero que sin dudas debe ser el sentir y la única razón de nuestra práctica. 

Escuchen con detenimiento las ideas del Sensei Fernando Delgado 3er Dan de Aikido Tradicional. 


martes, 21 de agosto de 2012

Cultivando un espíritu marcial

Hola a todos!

Ayer, después de pensarlo tanto me decidí a escribir otro artículo en KOKYU-DOSA que no es más que mi humilde opinión acerca del entrenamiento en Aikido y que puedes leer aquí Ahora bien, hoy navegando en internet encontré este artículo del editor de Aikido Journal, Stanley Prainin. que de una u otra manera toca el mismo tema que traté de explicar ayer, pero que sin duda, él lo hace de manera mucho más eficiente y desde años de experiencia en Aikido. 

Copio textualmente el artículo extraído de El Budoka 2.0 pero ésta vez, he realizado algunos subrayados de ideas que me parecen muy sustanciosas para todos. 

Espero les guste!



Todos los que se inician en la práctica de Aikido están impulsados por un motivo particular o un grupo de metas. Entre los mas comunes deseos, están los de aprender autodefensa, desarrollar condicionamiento físico o simplemente la búsqueda de compañerismo. Después de un tiempo, estas metas iniciales toman un diferente significado en la medida que uno empieza a experimentar la experiencia transformadora de los efectos del Aikido en la vida de cada uno.

Ya que el Aikido – y las artes marciales en general – son disciplinas que enseñan técnicas capaces de lastimar o hasta inclusive matar a un adversario, deben ser practicadas con un sentido de suficiente seriedad y atención minuciosa a los detalles debido a los riegos inherentes envueltos. Entrenar focalizándonos en esta forma de estado mental nos lleva progresivamente al cultivo de los que se puede describir como un “Espíritu Marcial”. Nosotros usamos aquí el termino “marcial” en el mismo sentido de la palabra “bu” en Japonés, como lo interpretaba el Fundador (O’sensei), desde el “budo”, traducido usualmente como “arte marcial”. “Bu” engloba dos conceptos principales. Primero, su connotación en el sistema Oriental de conocimiento de lucha con orígenes clásicos apuntando a la enseñanza de la defensa propia. Y segundo, “Bu” también incorpora la noción de una actividad o intento de búsqueda para dirigir al practicante por un camino de avance espiritual. Ambas ideas están contenidas en el Aikido de acuerdo a lo concebido por el Fundador Morihei Ueshiba.
 
Entrenando con un enfoque marcial

El Bu o elemento marcial es un elemento tan vital del entrenamiento del Aikido que removerlo significaría reducir este arte a tan solo un sistema de ejercicios o método de salud. Surge del conocimiento de los peligros inherentes en el entrenamiento introduciendo un tipo de tensión mental durante la práctica, que en el transcurrir del tiempo produce un estado de alta sensibilidad. Aquí citamos algunos de los procesos en el dojo que promueven el desarrollo de este estado mental marcial.

Etiqueta

La Etiqueta es uno de los pilares del comportamiento en el dojo. Muchos confunden o no entienden la importancia de las formalidades adheridas a ella dentro del dojo. Las costumbres observadas antes, durante y después del entrenamiento están diseñadas a establecer un set de controles donde técnicas peligrosas puedan ser practicadas de una forma segura. La Etiqueta no debería ser considerada como un grupo vacío de formas, realizadas meramente de hábito. La Etiqueta es de gran valor fuera del Dojo también. Es una forma de lubricante social que hace que las interacciones personales procedan de una forma suave. Personas escrupulosamente correctas hacen pocos enemigos, y poseen una característica obviamente deseada para exponentes de las artes marciales.

Siendo atacante (uke)

El entrenamiento en Aikido consiste en parejas ejecutando alternativamente el papel del “nage” (persona que defiende y aplica la técnica) y del “uke” (persona que ataca el cual recibe la técnica ejecutada). Movimientos en pares en Aikido son parecidos a los kata o formas practicadas en numerosas artes marciales clásicas y algunas modernas. Aun así, las formas, menos estructuradas en Aikido, sirven como guías para la ejecución apropiada de las técnicas, a ser modificadas de acuerdo a las especificaciones del encuentro.

En el entrenamiento, la técnica a ser aplicada es conocida por ambas partes antes que comience el ataque. Este es un factor adicional que asegura un ambiente de práctica segura. Por esta razón, es importante que el Uke ataque limpiamente y con intención, sin anticiparse a la respuesta del Nage, basada en su presciencia (intuición). El Nage necesita de un ataque decidido en orden a entender las cuestiones de balance, mecánica del cuerpo y flujo de energía. La actitud marcial del Uke lo protegerá a él de lastimarse y promoverá su propio progreso y el de su compañero de entrenamiento. El Uke será también recompensado con un cuerpo flexible y bien acondicionado que sea confortable con las caídas – una experiencia perturbadora, si no pelgrosa, para la mayoría de las personas.

Siendo defensor (Nage)

En un acercamiento tipo kata, descrito más arriba, el Nage conoce la naturaleza del ataque, para así poder concentrarse en el desplazamiento apropiado del cuerpo, distanciamiento y desbalanceo de su compañero de practica (uke). El elemento del estrés emocional que típicamente acompañara a una confrontación real se encuentra ausente en este contexto básico de entrenamiento. El movimiento inicial del Nage deberá desbalancear a su compañero, ya que así, el Uke perderá su fuerza a resistir debido a la perdida de su centro de gravedad (balance). Los beneficios de la práctica para el Nage sobre un largo periodo de tiempo se volverán hábitos. Aprende a realizar una reingeniería de sus instintos de oponerse a un ataque para mezclarse y dar una respuesta, que caracteriza a las técnicas de Aikido. Aprende a mantener la ecuanimidad física y mental ante un ataque, que seria muy perturbador para una persona sin entrenamiento. En la medida que avanza el proceso de aprendizaje – sea conciente o inconcientemente – el Nage desarrolla niveles altos de sensibilidad de todo lo que pasa a su alrededor. Se vuelve apto para discernir, de qué constituye una amenaza potencial y qué no. Esta actitud de alerta constante es la que distingue a las personas con antecedentes en el Budo y es un componente fundamental del Espíritu Marcial.

Identificando las metas del entrenamiento

Los practicantes de Aikido deberían regularmente revisar sus actividades y circunstancias normales para identificar áreas en peligro o débiles que demanden atención. Aquí hay un ejemplo específico. Los Aikidokas algunas veces vemos defectos en nuestro arte en comparación con otras artes marciales. Consecuentemente, es muy tentador el debate del “Que pasaría si...” en escenarios de discusión sobre la efectividad de las técnicas de Aikido. Pero ¿estamos realmente entrenando para ser capaces de derrotar al campeón de karate, a un boxeador profesional o a un luchador olímpico? ¿Como podríamos canalizar nuestras energías para tales metas, para que nos ayuden en nuestras vidas para estar preparados para recibir cualquier tipo de ataque a los que estamos expuestos? No existe un camino cierto para establecer un ranking de las artes en algún orden jerárquico de eficacia debido a que ningún objetivo común puede ser identificado para medir sus méritos relativos. Este ejercicio mental puede proveer de un buen tema para un boletín de discusiones, pero en el caso totalmente hipotético de algún enfrentamiento, cualquier conclusión será puramente especulativa.

Así, no deberíamos considerar nuestra práctica como una perdida de tiempo debido a que nuestras habilidades en Aikido no puedan equipararse a las de un luchador profesional. Si ese fuera realmente nuestro objetivo, no estaríamos entrenando en Aikido en primer lugar. Este no es un estado en el cual deberíamos aproximarnos al entrenamiento del Aikido, en forma de azar o preparados para resulta- dos mediocres. El punto es que nuestra ultima meta deberá ser la de proteger la vida, la libertad y la propiedad, y no la de derrotar a un oponente casual en un enfrentamiento.

Escenarios Reales

Asumamos por un momento que un sondeo alrededor nuestro, nos lleva a la conclusión que uno de los puntos de real preocupación reside en la posibilidad de sufrir un ataque físico. Podríamos ser sorprendidos mientras caminos por la calle, conduciendo, o inclusive en nuestras casas. En nuestro mundo real los asaltantes normalmente cargan armas de fuego o cuchillos y pueden tener uno o más cómplices. El elemento sorpresa es una de las razones principales para que estos ataques sean efectivos. Normalmente no es un ataque sofisticado, sino que, en efecto, la victima haya sido tomada desprevenida, resultando herida o inclusive muerta. En esto, nosotros no podemos saber la naturaleza exacta de un ataque al azar o inclusive si nosotros alguna vez seremos asaltados, lo que se busca es un nivel de preparación general psicológica en lugar de conocimientos de técnicas de defensa. Debemos desarrollar un estado constante de alerta y ser capaces de responder instintivamente ante amenazas no esperadas. Debemos volvernos saludables, flexibles e individuos bien preparados capaces de adaptarnos rápidamente a situaciones desafiantes.

Por qué Aikido?

Esto nos trae la pregunta perfectamente razonable. ¿Por que estudiar Aikido y no otra cosa de más aplicabilidad a incidentes de violencia urbana, como el uso de armas de fuego o conocimiento de peleas callejeras? Dependiendo de las circunstancias de cada uno, podría ser definitivamente una buena idea la práctica de otras disciplinas. Ciertamente existen fuertes argumentos referentes a los beneficios del Cross Training (Entrenamiento Cruzado).Habiendo dicho esto, otra razón obligatoria para entrenar en Aikido tiene que ver con el segundo componente del “bu” mencionado más arriba. Esto es, que el Aikido es también un camino para el desarrollo espiritual. Contiene dentro de si, un orden moral de respetar y proteger a todo ser viviente. El Aikido proyecta una visión idealizada de un mundo en armonía y las técnicas de este arte ejemplifican esta visión abstracta en un contexto físico. Más aún, las técnicas de Aikido encarnan el principio de la no resistencia. Esta era la visión del Fundador Morihei Ueshiba y deberá ser mantenida en la mente de todos los practicantes de Aikido. También constituye una excelente formula para vivir la vida en un mundo lleno de peligros y discordias.

Epilogo: Tomando decisiones difíciles en tiempos problemáticos La mayoría de las veces que enfrentamos desafíos en nuestra vida diaria, estos no envuelven encuentros físicos directos. La mayoría de las veces, nuestras batallas toman lugar en un plano psicológico interior en la medida que luchamos con los interminables problemas de la vida y sus incertidumbres. El espíritu marcial cultivado a través de los años de entrenamiento en Aikido puede ser una posesión de incalculable valor en esos tiempos.

El 11 de septiembre del 2001, un día que será recordado por todos los que fueron alcanzados por sus consecuencias, el mundo entero entro a un tiempo de crisis política y espiritual. A tan solo dos semanas después, un gran seminario de Aikido estaba programado para llevarse a cabo en California. Cerca de 300 personas ya habían confirmado su participación en el evento. El instructor invitado, que ya tenía programado su vuelo proveniente de Japón, escuchó las advertencias del gobierno Japonés, de sus conocidos y amigos, y decidio cancelar su viaje. Esta probablemente era una decisión lógica bajo tan extremas circunstancias.

Los auspiciantes del evento se encontraron en las “astas del dilema”. ¿Deberían cancelar totalmente el evento e incurrir en una dolorosa perdida financiera, y al mismo tiempo, tratar de arreglar el des- agrado que esto causaría en aquellos que planeaban asistir? ¿Y qué de aquellos que ya se habían registrado? ¿Deberían ellos cancelar sus planes y retirarse a un “calvario mental”, donde deberían reducir sus actividades normales debido al miedo a lo desconocido?

En este instante particular, una solución satisfactoria fue conformada. Los auspiciantes pidieron al grupo de intructores seniors que compartan las responsabilidades de enseñanza, en ausencia del instructor que había sido promocionado. Esta posición permitió que el seminario se lleve a cabo, aun bajo circunstancias tan adversas. Más de la mitad de aquellos que originalmente planeaban su asistencia, efectivamente asistieron al evento. Este es un ejemplo especifico de como nos enfrentamos en nuestra vida diaria a situaciones que nos llaman a recurrir a nuestro entrenamiento marcial para encontrar las soluciones apropiadas donde aparente- mente ya ninguna es factible.

Como auspiciantes del Aiki Expo el año pasado, existió un periodo de tiempo donde no teníamos idea de donde nos llevarían los eventos mundiales. Debíamos considerar continuamente la posibilidad que la Expo podía ser sobrepasada por eventos políticos y militares y nunca realizarse. Al final, la Expo se lleva a cabo fehacientemente y fue un suceso indescriptible.

El evento de este año, Aiki Expo 2003, ha sido proyectado bajo una sombra similar por las maquinaciones de los líderes mundiales. Por lo tanto, debemos efectuar planes de contingencia en caso que alguna situación de emergencia ocurra, que podría impactar en el evento. Descartando estas incertidumbres, soy confidente que la Expo será llevada a cabo de acuerdo a lo programado. No solo que será realizado, sino que continuara su revolución silenciosa que hemos puesto en marcha, desafiando los entrenamientos actuales e incrementando la calidad total del arte.


domingo, 19 de agosto de 2012

Aikido, del circo a la teatralidad. Un enfoque de nuestra práctica

Hola a todos!

Dicen que nadie es dueño de la verdad y hace tiempo que estoy dándole vueltas al cómo escribir este post que viene de la mano de todas las entradas anteriores que tratan de alguna manera de demostrar o aportar información acerca de la efectividad del Aikido, aunque con el tiempo, he llegado a la conclusión que no hay mejor demostración que probar... 

Hoy quiero conversar acerca del entrenamiento en Aikido, la efectividad de la técnica, la honestidad y la realidad... espero en realidad no volverme un ocho antes del primer párrafo.

 El circo y el otro "la teatralidad" En el primero están enmarcadas todas esas técnicas mediocres donde el uke colabora para hacer la técnica una cosa que pasa y mucho, concientemente o no, pero pasa. En este renglón puedes ver gente que se tira, se proyecta a más de un metro de ti sin haber hecho el mínimo esfuerzo, no logras el desbalance  y lo tienes ahí de frente y uke no te rompe el alma por bondad, pura y simple bondad. 

Lo peor de este asunto es que buscan más la estética que la efectividad en si de la técnica. Hay una rama muy poderosa del Aikikai en el que se pueden ver cosas verdaderamente sorprendentes y entiendo que de ahí vienen ciertos comentarios relacionados con la inefectividad de la técnica y la verdad es que hay casos que ni siquiera tienen defensa alguna. Yo he visto afiches anunciando seminarios de grandes maestros haciendo nikyo con el uke de frente totalmente; kaiten nage con el uke entre las piernas de tori, manos que atrapan los ikkyos... y pare usted de contar. 

La teatralidad es diferente. Nos convierte a todos en buenos o malos actores. En el primero de los casos, seremos una excelente guía para nuestro tori, en el segundo... involucionamos y cambiamos el trabajo de actor por el de cirquero, pero, qué es en realidad la teatralidad y que nos convierte en buenos actores? Cuando entrenamos en el dojo, es hacerlo en un ambiente controlado. Es muy posible que lo hagas con un buen amigo, pero que sabes que no te va a regalar nada y no contento con eso, va a marcar tus lados débiles. Él seguro se va a acercar a ti y te va a decir NO... no sirve y no reparará esfuerzos en hacerte entrenar para que mejores.  

En pocas o muchas palabras, no lo se bien, cada uno toma su papel dentro de esta dramatización. Uno va a atacar, sin la maldad de romperte los dientes y el otro hace la técnica pero sin romperle el codo al compañero... El Sensei William Pérez siempre nos dice medio en broma, medio en serio que "que tori eres y en uke de convertirás" y me parece una maravilla como logró parafrasear con tanta exactitud una de las grandes verdades de la vida, del Aikido... que al final son lo mismo. 

En este complejo concepto de teatralidad todo el mundo sabe qué va hacer. Sabe cómo va atacar, así que elimina el factor sorpresa, sabes por ende cómo te vas a mover y mejor aún sabes cómo se va a mover el otro. Perfecto, no? Depende... esa sería mi respuesta. para entrenar y aprender determinados movimientos funciona, pero no para salir de allí a poner en práctica todo lo aprendido. Es por esta razón que pienso que el aprendizaje del Aikido a veces puede ser muy largo en comparación a otras artes marciales. 

En este punto llegamos indudablemente a otro concepto que va muy de la mano con todo esto. La honestidad. Esta es, la mejor manera de hacer la cosas dentro y fuera del tatami. Ser honestos nos aleja diametralmente a esas cosas que se hacen porque se ven lindas y no porque lo puedes usar como defensa personal; nos ayuda a entender la importancia de la teatralidad y nos mantiene lúcidos y podemos ver en dónde estamos. nadie jamás te podrá explicar qué se siente hacer una técnica bien hecha, pero lo más importante es cuando ocurre, porque es sin duda alguna, una cuestión de piel; de sentir y cuando ocurre es un sentimiento, una experiencia y una sensación adictiva.

Por último, quiero hablar de la realidad. De este es el que menos sé, gracias a Dios. Hablo de utilizar el Aikido en un momento donde esta sea una posibilidad realmente apremiante. Tener que marcar un atemi bien marcado y hacer cualquier cosa, eso si, bien hecha puede ser la diferencia entre que salgas bien librado o no de un ataque que busque lo peor. Creo que para esto nadie te prepara nunca jamás. En este punto ya no estas en el ambiente controlado que es el dojo; el factor sorpresa esta a flor de piel al igual que los nervios y la adrenalina. Entonces qué se puede hacer? En lo posible mantener la calma y afinar los sentidos y sólo te quedará lo que hayas entrenado con honestidad para salir bien librado de esta situación.

¡Que tengan buena práctica!

miércoles, 8 de agosto de 2012

Entrenando en serio

Hola a todos!

He quedado sorprendido de la cantidad de lectores, amigos y comentarios que he recibido de la entrada de ayer. Para mi fue un placer poder compartir con ustedes estas que parecen pequeñas experiencias de Aikido con todos ustedes. 

Ayer fue uno de esos días que salí del dojo con más ánimos que nunca. Me sirvió para borrar los pensamientos que tuve durante el día; descansar los proyectos que tengo en mente y relajarme. Entrené algunos suburis y repasamos algunas técnicas...  y lo que más me gustó es que entrené en serio, con una honestidad que creo había olvidado y al final de la clase me chequearon todo el taijutsu de 2do kyu, lo que me sirvió para ver algunos errores y empezar desde ya a solucionar esos detalles. 

No he terminado de llegar y como chisme de pasillo ya nos invitaron a Mérida y me dieron unas ganas de irme para allá que no se imaginan, pero ya veremos cómo anda lo del empleo, pero sobre tod el flujo de efectivo :)

Le debo unas cuantas visitas a los colegas aikidokas y a los blog vecinos. Estoy muy seguro que blogs como los de Carina (entrenandoaikido.blogspot.com) tendrán cosas super interesantes. Pero por los momentos... el deber llama y debo poner manos a la obra!




martes, 10 de julio de 2012

Aikido es evolución

Hola a todos!

Saben algo difícil explicar algo relacionado con el arte marcial a quien no le interesa, pero aún así, hice el intento. De esto se trata esta entrada. De cómo le expliqué a una persona lo que pensaba del Aikido... 

En diciembre, me regalaron una franela artesanal con la escala evolutiva que va desde el mono hasta el yudansha. Esta persona, a quien creo, al final del cuento no le interesaba saber absolutamente nada de lo que le dije, preguntó... "o sea, Aikido es evolución?" y yo le respondí: sí, claro, antes lo pensé un segundo, saben, por aquello de estar seguro y obviamente luego vino lo más complicado: explicar el  por qué. Y realmente fue sencillo demostrarle mi verdad. Con suma tranquilidad le pedí que me golpeara y él no salía de su asombro aparente cuando por fin se decidió salí de la línea del ataque y me fui, sencillo, no? Seguramente él ser este esperaba otra respuesta; seguía asombrado...  

Traté de explicarle lo que he entendido de los libros del Shihan Sakanashi que hablan excelentemente del conflicto. Resolver un conflicto sin la confrontación, no es sin duda una muestra de supremacía de la inteligencia? y esto no es síntoma de la evolución del hombre? El poder decidir qué hacer en un momento donde la violencia se impone es liberador en todos los sentidos. es sin duda, como dice el filósofo Fernando Savater, educar para la libertad.

Aikido es sin duda alguna un método que buscar educar para para ser libres, para crear seres integrales a través del desarrollo físico/motor, mentales y espiritual, todo para desarrollarse armónicamente (adaptación) en algo que no anda muy bien: la sociedad mundial 

jueves, 28 de junio de 2012

Ikkyo, todo un oxímoron

Hola a todos!

 El oxímoron dentro de las figuras literarias en retórica, es una figura lógica que consiste en usar dos conceptos de significado opuesto en una sola expresión, que genera un tercer concepto. 

Morihei Ueshiba. Katame waza
Hace algunos días escrbí un tweet que decía, "Una clase de ikkyo puede ser la sensacion más frustante que puedes experimentar" Esto lo dije horas después de entrenar con el Sensei Requena y que nada me saliera bien. Claro, esto no tiene nada de raro, pero hubo una respuesta que debo replicar aquí del Sensei, Amigo,  Daniel Neves en este camino inagotable que me dejó pensativo y que me hizo reflexionar... sabiamente el me respondió "Ikkyo no es fácil, sólo es simple... como todo en Aikido. Puede haber un comentario más acertado que éste? lo dudo. 

Lo no fácil y lo simple, se puede conjugar en una misma idea? Tal vez, sí, tal vez no... Lo cierto es que cada día nos enfrentamos a esta tarea en el tatami y también fuera de él, pero el problema seguramente está en nuestros paradigmas! Lo cierto es que hoy estoy hablando de Ikkyo, que entre los pasillos le dicen algo así como que es la técnica de los 100 años, y en el tatami dicen que es la base de todo el Aikido, pero podríamos decir que se trata de el  arte fundado por Ueshiba. Lo difícil hacerlo simple, eso es todo un oxímoron. 

Con frecuencia veo como alumnos más avanzados que yo, cosa que no es difícil, enseñan cosas que con dificultad entiendo o me salen correctamente y son realmente sencillas entonces, dónde estriba lo complejo de una técnica de Aikido incluso para quienes tienen tiempo entrenando?

Tal vez este sea el éxito del Aikido o de una buena técnica per se, es decir, cuando tenemos que ejecutar el Aikido no nos podemos darnos el lujo de hacer cosas rebuscadas, difíciles. Todo debe ser tan simple como... moverse, salirse de la línea de ataque y buscar una posición favorable y esto es, por lo menos a simple vista, una tarea sencilla. 

Toda esta reflexión me ha llevado a reafirmar varios conceptos. El primero y creo que el más importante en la vida es shoshin, mente de principiante... siempre, el otro, es el de la constancia, seguir entrenando, pues se trata de una "lucha" interna.


martes, 19 de junio de 2012

Preservar la paz

Hola a todos!

Quienes hemos elegido algún budo como parte fundamental de nuestras vidas sabemos realmente qué significa entrenar con el corazón y no solo por aprender a defendernos... pero qué proyectamos realmente a las terceras personas?

Con alarmante asombro veo como mucha gente piensa que el motivo de nuestra práctica tiene el fin último de salir a la calle y romperle la cara, un hueso y por qué no humillarlos sólo porque nos estamos defendiendo y ya saben no pudimos "evitar" la pelea. Nunca falta quienes preguntan por qué entrenamos si ya las diferencias se arreglan con armas de fuego o cosas así.

Este es un problema muy amplio y que hay que verlo desde varios puntos de vista. Así lo veo, pues se trata de un caldo de cultivo para la violencia y quienes entrenamos no podemos ser parte de esta triste realidad. Peleas que no se pueden evitar, artistas marciales que tienen que poner en práctica el entrenamiento de toda una vida y gente que se defiende con armas de fuego, o armas blancas... Todo un cóctel explosivo. 

A menudo pienso que gran parte del problema radica en quienes practican artes marciales, pues me parece normal que alguien que no ha dedicado ni un minuto al Do, piense que lo único que se hace es tirar patadas y puños, pero que cada uno de nosotros NO sirva de multiplicador de la filosofía que practica es un gran error.

 Cada practicante debe con su actitud estar al servicio de la difusión y la multiplicación del conocimiento, quienes nos entrenamos debemos preservar la paz a toda costa.

lunes, 18 de junio de 2012

Pensar en las pequeñas cosas...

Hola a todos!

Este será con seguridad la entrada más corta que encontrarás en KOKYU-DOSA.

"Sólo si nos detemos a pensar en las pequeñas cosas, llegamos a comprener las grandes" 
José Saramago.

A 2 años de la muerte del escritor portugués.

jueves, 14 de junio de 2012

La Internacionalización del Aikido

Hola a todos!

El Doshu, Kisshomaru Ueshiba escribe estas líneas luego de celebrarse  el III Congreso IAF, el 31 de diciembre de 1999. Me parece un texto revelador en muchos sentidos. La preocupación por la difusión del arte marcial fundado por Morihei Ueshiba, pero bajo ciertos parámetros que ayuden a la preservar la escencia del Aikido. 

Sin duda alguna, esta carta pública es uno de esos documentos dignos de leer, releer y estudiar, por su importancia histórica en el devenir del del Aikido.

Me tomé el atrevimiento de subrayar varias ideas que me parecen de gran interés y que expresan en un sentido amplio la grandeza de espíritu y la claridad con la que actuó el maestro Kisshomaru Ueshiba.

Doshu Kisshomaru Ueshiba
El III Congreso de la Federación Internacional de Aikido se celebró en París en 1980, y en él delegados de todo el mundo discutieron y aprobaron unánimemente la internacionalización del Aikido centralizada en el Hombu Dojo, en Tokyo. El ambiente durante esos cuatro días estaba verdaderamente cargado de entusiasmo por tan ambiciosa empresa.

Especialmente gratificante fue la confirmación por parte de los delegados de que el Aikido contiene lo mejor de la cultura espiritual de Japón. No sólo reconocieron su base filosófica hondamente enraizada en la tradición japonesa, de hecho, la mayoría expresó que su interés por el Aikido estaba directamente relacionado con el hecho de que representaba lo mejor de la cultura japonesa.

Menciono esto porque durante algún tiempo me ha preocupado la forma en que las Artes Marciales japonesas se han desarrollado en el extranjero. Cuando se las trasplanta a otros países, algunas Artes Marciales parecen perder sus características tradicionales y se convierten en un asunto solo de habilidad física, de manera que la final el centro del Arte se desplaza a los países que generan mejores competidores físicamente fuertes y técnicamente habilidosos. No puedo estar de acuerdo con que esto sea una consecuencia inevitable de la internacionalización. En lo que se refiere al Aikido, su esencia está integrada por la singularidad de la filosofía japonesa, hasta tal punto que estoy convencido de que quien no esté de acuerdo con esto no puede ser considerado un practicante de Aikido. El significado de la internacionalización no es, pues, que la tradición original se internacionaliza, sino que los practicantes de Aikido se todos los países se transforman y se unen a esa tradición.

Durante todo el congreso estuve expresando mi preocupación a delegados de diversos países, y creo que la mayoría aceptó y apoyó mi punto de vista, lo que probablemente se debe al hecho de que el Aikido es principalmente un camino espiritual que condena cualquier forma de competición o concurso, en los que se deciden los vencedores y los vencidos y cuyo único aliciente es ganar.

El sistema competitivo es la raíz de los problemas que surgen con la internacionalización de las Artes Marciales japonesas, pues aunque las competiciones han jugado un papel definitivo en la difusión de las Artes Marciales a lo largo del mundo, también suprimen la cualidad esencial del Budo, cuya principal preocupación es el cultivo del espíritu. Cuando la fuerza lo decide todo, las vías marciales japonesas pierden su verdadera esencia, y entonces es natural que la destreza física se apodere del centro de la escena. Cuando tal cosa sucede, Japón pierde sus derechos derivados del desarrollo de un Arte Marcial único, no relacionado con la violencia ni con la brutalidad, sino con la paz y el amor.

Reitero esta observación porque no quiero ver al Aikido cometiendo las equivocaciones de las otras Artes Marciales que se han extendido por el mundo. Yo, por supuesto, estoy muy agradecido por los desinteresados esfuerzos y los sacrificios realizados por los instructores de Aikido, que han propagado las semillas del Arte por los distintos países del mundo. La expansión del Aikido comenzó en los años cincuenta en Francia, Hawai, Nueva York y otras partes de los EEUU, y continuó en los años setenta en Inglaterra, Italia, Brasil, Argentina, Australia y países del Sudeste Asiático. Acogí con satisfacción este desarrollo, pero no pude responder inmediatamente a las numerosas invitaciones para visitar los centros extranjeros de Aikido, debido principalmente a la preocupación anteriormente mencionada.

Tras sopesar el asunto cuidadosamente, concluí que podíamos proceder a ellos, si antes aclarábamos dos cuestiones fundamentales respecto al Aikido: que la esencia del Aikido es la única filosofía japonesa que confirma la búsqueda espiritual como primer principio del Budo; y que la única forma verdadera de Aikido es la tradición instituida por el Maestro Ueshiba. Mientras se acepten y se confirmen estos dos principios podremos evitar los errores observados en la expansión de otras Artes Marciales. Y mientras mantengamos el característico rechazo del Aikido por los concursos competitivos, conservaremos la integridad del verdadero Budo.

El III Congreso de la Federación Internacional de Aikido, en 1980, fue un acontecimiento verdaderamente significativo que señaló el amanecer de una nueva era para el Aikido mundial. Para mí, como Doshu, dicho acontecimiento fue enormemente alentador por el apoyo que recibí en lo que se refería a mis preocupaciones e ideas respecto al futuro internacional del Aikido.

Hojeando los periódicos tras mi regreso a Japón me encontré con el siguiente artículo en el Nihon Keizai Shimbun (30 de septiembre de 1980), que decía entre otras cosas:

"Es verdaderamente asombroso el creciente interés por las Artes Marciales japonesas. Al principio sólo había Judo, pero actualmente hay dojos de Karate y de Aikido por todas partes, con toda clase de personas disfrutando de las sesiones de práctica, desde la gente común a los intelectuales.

¿Por qué es tan popular el Budo japonés? En el caso del Aikido no se trata de un deporte de combate para ver quién gana, y cualquier persona -de mediana edad, viejos, mujeres y niños- puede participar en él plenamente, lo que le hace atractivo para aquellos que quieren hacer algún ejercicio por motivos de salud. Más importante, sin embargo, es la invitación que hace a observar la etiqueta y el comportamiento correctos y a nutrirse de la mística oriental que haya en Waza, las cuales impregnan totalmente la mente y el cuerpo de uno.

El secreto del éxito económico japonés, ya sea en la industria electrónica o en la del automóvil, estriba en situar el objetivo en el dominio de la técnica básica, y una vez que ésta ha sido digerida por completo, salir con algo nuevo. Este esfuerzo se soporta con el espíritu de armonía y cooperación, que es Ai-Ki. Esperamos que esta esencia sea transmitida a los occidentales en la reunión de la Federación Internacional de Aikido, no sin antes recordar a los japoneses que después del orgullo viene la caída".

Pensé que el periodista era muy perspicaz en sus comentarios sobre el interés occidental por el Aikido. Desde hace tiempo yo mismo he percibido que la principal atracción ha estado en énfasis por la "etiqueta y el comportamiento correctos", y me ha dado la impresión que la mayoría de los practicantes de Aikido comprenden perfectamente lo que quiere decir esto, del mismo modo que lo que se conoce como "mística oriental". No todos, por supuesto, han alcanzado ese nivel, pues existen diferentes ambientes culturales, y puede que además la apreciación general de los aspectos relativos a la esencia del Aikido sea mayor entre alumnos japoneses atentos.Sin embargo, puedo decir con seguridad que entre los occidentales los hay que demuestran más intensidad en su búsqueda de la espiritualidad del Budo que la media japonesa comprometida en el Aikido.

En los practicantes franceses hay muchos que han estado profundamente inmersos en el entrenamiento Zen, y miran al Aikido como una forma dinámica de Zen. En Inglaterra, estudiantes y graduados de Oxford, Cambridge y otras universidades muestran gran simpatía por los ideales del Aikido manifestados en su visión del mundo y en la integración de la mente y el cuerpo. Muchos alumnos que he conocido en EEUU buscan en el entrenamiento de Aikido una clave para su propia identidad, y en Alemania algunos ven en él la esencia del espíritu japonés y creen que le Aikido puede contribuir a que la civilización occidental salga del atolladero en que se encuentra. Recientemente ha habido una súbita oleada de interés por el Aikido en el Sudeste de Asia. Parece ser que una de las razones es la creencia de que el fuerte espíritu engendrado por el Budo puede haber contribuido a la prosperidad económica japonesa, fenómeno que se contempla con tanto asombro como envidia.

Pero éstas son meras abstracciones de mis impresiones personales respecto a los motivos por los que la gente de diferentes países se interesan por el Aikido, y no son, pues, el resultado de ningún estudio objetivo. En verdad, aún tengo pendiente captar con precisión dichos motivos. Sin embargo, después de haber hablado con extranjeros, lo mismo en el Hombu Dojo como durante mis muchos viajes al exterior, mis impresiones pueden contener algo de verdad.

Me parece que muchos de los que han atravesado las puertas del Aikido no lo han hecho directamente, sino siguiendo un camino sinuoso. Quiero decir que muchos están impresionados por la espiritualidad japonesa y se dirigen al Aikido porque parece que es lo que mejor simboliza esto. Y una vez que comienza el entrenamiento conocen la unidad del "yo" con el propio cuerpo, con la Naturaleza, y con el Universo, y se convierten en alumnos para toda la vida.

Este tipo de acercamiento al Aikido origina una apreciación muy intelectual de su esencia, debida quizá al hecho de que entre los occidentales el Aikido tiende a atraer a gente educada y reflexiva, y, puesto que son inteligentes, captan el Aikido tanto en su particularidad (la más alta expresión de espiritualidad japonesa) como en su universalidad (la belleza y racionalidad de los movimientos del Aikido).

Mientras todos los practicantes, japoneses y extranjeros por igual, traten de entrenar rigurosamente y procuren cultivar el espíritu, el futuro del Aikido estará asegurado. Haciendo estas dos cosas contribuiremos en nuestra propia medida a hacer de este mundo un lugar mejor para nosotros y para nuestros hijos. Porque después de todo ese es el objetivo del verdadero Budo.

Por K. Ueshiba.
 
 
Extraído de: http://aikidomartafernandez.com/index.php/art-culos/
 

sábado, 2 de junio de 2012

El Aikido como herramienta

Hola a todos!

El texto que les presento hoy es de un buen amigo, el sensei Daniel Neves a quien conocí personalmente cuando tuve la fortuna de viajar el año pasado a la Argentina. El Aikido como herramienta es un texto que nos acerca a los beneficios infinitos que podemos obtener cuando practicamos con regularidad

Extraído de: http://aikidoxp.blogspot.com/2011/09/el-aikido-como-herramienta.html

El aikido es una excelente herramienta. Para qué? eso dependerá de lo qué necesitemos. Y claro está, de si sabemos o no usar las herramientas que tenemos.

En estos años aprendí, -entre tantas cosas- que más allá de tener las herramientas delante de nuestros ojos, es muy importante tener una guía para aprender a utilizarlas.

Si necesitamos colocar un clavo en una pared, podremos hacerlo con una tenaza? Sí, con mucho trabajo seguramente lo logremos. Pero lo mejor será tener un martillo, y además, saber que hay que usar la cabeza y no el mango, para golpear el clavo.

El aikido es igual. Todo depende de nuestra habilidad para utilizarlo. Puede servir para mejorar nuestro estado físico, nuestra postura, para hacernos sentir más seguros, para divertirnos, quitarnos el stress, o practicar defensa personal-

Todo esto, como ya dije en otro momento, es bueno, pero aikido ofrece mucho más que eso.

Aikido puede ser un destornillador, un martillo, o una Victorinox de 33 usos. Todo depende de cuánto practiquemos para poder aprender cada día más.

Un buen ejemplo es el siguiente: hace poco tiempo un compañero de práctica me comentó que, al practicar aikido, con el tiempo pudo darse cuenta que esto mejoraba su forma de trabajo. Él trabajo con personas, directamente con sus problemas. Por eso, este contacto se hacía muy difícil de sobrellevar. Aikido, según él, lo ayudó a cambiar la forma de recibir estas cosas, y que no le pesaran tanto. Nunca dejaron de importarle, pero podía controlar de otra forma la manera en que le afectaban.

También me contó, y esto me resultó muy fuerte, que en el momento en que comenzó su práctica, diariamente tomaba casi una botella de ginebra, y fumaba tres atados de cigarrillos. Nunca lo hubiese imaginado conociéndolo ahora.

Pero consultó en la oficina del dojo cuántas veces se podía practica por semana. Y le contestaron que todas las que quisiese...y el cuerpo le aguantara...Así que decidió que iba a dejar todo lo que le impidiera practicar aikido con mayor frecuencia. Lo primero que dejó fue el alcohol, y luego los cigarrillos.

Aikido no fue solo una herramienta. Fue un conjunto importante, para mejorar su calidad de vida.

Dejémos que nuestro cuerpo nos enseñe a aprender cómo utilizar el aikido para mejorar

sábado, 28 de abril de 2012

The Steven Seagal Show: mi crítica

Hola a todos!

Hace algunos días que me dio por comentarles esta nueva serie animada cuyo actor principal es el ya conocido Steven Seagal. Luego de ver 3 capítulos tengo que decir de esta serie debo reconocer que la veo desde distintos ángulos. el primero de ellos es que me gusta mucho el material gráfico en pantalla; el estilo gráfico y la caracterización de los personajes, pero no así los guiones que me parecen flojos y que siento que no van a ningún lado. Hay algo que no me termina de hacer "sonreír" más allá de ver a Seagal obeso.

El otro punto importante es él como mercancía, que discrepa mucho de la imagen que desea proyectar, que si mis sentidos no fallan es como la de un tipo "iluminado", rico espiritualmente que busca la paz, pero siempre hay chicos malos que lo obligan a actuar... 

Si yo fuese Seaal hubiese botado hace algún tiempo a su relacionista público, no sin antes haberle hecho un maki otoshi y a entrenador personal, pero ya saben no soy Seagal... lo máximo que aspiro es que siga alguna de los hashtag en twitter y nos nos lea!

The Steven Seagan Show es la muestra de cómo muchas de las pesonas ven al actor y que en principio me parece sirvió como referente del Aikido, pero conforme pasa el tiempo, este servidor lo siente más alejado de su filosofía y de su difusión.


viernes, 6 de abril de 2012

El Legendario Samurai del Antiguo Japón (documental)


Hola a todos!

Seguimos descubriendo la fama samurai. Ya en la entrada pasada hablabamos de la actitud y de su vital importancia. Ahora, continuamoscon este maravilos documental que explora la fama tras la espada de los caballeros de la guerra.  

Entre las personas que entrevistan, está el maestro Kensho Furuya quien desde su optica japonesa y su arduo entrenamiento de artes marciales maneja conceptos realmente interesantes.

En general, me ha gustado mucho el enfoque aunque audiovisualmente hablando, me causó cierto ruido las tomas de apoyo, pero, créanme vale la pena!











Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...