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domingo, 10 de septiembre de 2023

Bushido Podcast, mi nuevo podcast de artes marciales

 Hola a todos! 

Algunos meses atrás empecé a hacer un pódcast Bushido. Un espacio que nació con la idea de entrevistar a los más destacados de las artes marciales. 

Hoy antes que termine mi fin de semana,  quiero invitarles a escuchar el primer episodio, donde entrevistoo al sensei Fernando Martínez, o mejor dicho, entrevisto a mi sensei, Fernando Martínez, quien es cabeza del estilo Yoshinkan en Latinoamérica. 


Espero que para ustedes sea tan enriquecedor como lo fue para mí hacer este pódcast. 

Mucho sabría agradecer que te suscribieras a mi canal, que le des me gusta, compartas y comentes. 


 

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Entrevista a Bull Shihan

Hola a todos!

Hoy quiero compartir una pequeña entrevista realizada al Shihan Bull en su más reciente visita a Argentina.

viernes, 8 de junio de 2012

Entrevista a Sakanashi Masafumi Shihan (II parte)


Hola a todos!

Estoy muy complacido de seguir leyendo esta tremenda entrevista realizada por Pequeños Universos. Esta, la segunda parte, fue realizada el 4 de febrero de 2012 y se sigue esbozando de manera magistral el ser humano, el maestro y el líder quien era el Shihan Masafumi sakanashi.

Lean y mantengamos al maestro vivo en nuestra práctica diria. 

Que tengan buena práctica!

En las oportunidades en las que usted regresó a Japón, o durante los seminarios internacionales organizados por el CDA u otras instituciones, ¿volvió a cruzarse con algún camarada de la época de sus inicios? Si fue así, ¿cómo fueron esos encuentros?
Desde que vine a la Argentina tuve la posibilidad de cruzarme, por ejemplo, con un compañero de la misma promoción de aquel entonces: Héctor Flores, que es alumno de Kurata sensei. Fue durante la época del Kobukan Dojo, que quedaba en las calles Tucumán y Montevideo (Ciudad de Buenos Aires). Hemos practicado muy bien. Y hace poco –unos 3 o 4 años atrás– estuvo Yasuno sensei. Yasuno sensei es senpai mío, pero practicábamos mucho juntos en las clases de Yamaguchi sensei. Hoy ya es un gran maestro, por supuesto.
De la misma época nuestra era, también, el Doshu actual. Ueshiba Moriteru Doshu tiene 4 años de edad más que yo.

¿Y qué recuerdos tiene de la práctica con Yasuno sensei?
Yasuno sensei era una persona muy eficaz y práctica. En su técnica no había muchas vueltas. Les repito que estábamos todos muy concentrados en hallar la forma de “tomar el centro”, en encontrar el modo de trabajar sobre lo que Yamaguchi sensei mostraba. La verdad es que no tengo recuerdos muy específicos de nadie, porque el grado de concentración de cada uno era tal, el deseo de salir a buscar lo que Yamaguchi sensei dejaba era tan grande que, en realidad, no nos preocupaba mucho qué hacía el otro. La práctica nuestra consistía en eso o, por lo menos, eso me sucedía a mí. Es más, cuando volví a la Argentina lo único que hice en el transcurso de los primeros 10 años fue practicar exclusivamente eso. Enseñaba, pero practicaba lo que había aprendido con Yamaguchi sensei, no tenía otra cosa en mente.

Con respecto a los seminarios que se llevan a cabo en el CDA o a algún otro seminario internacional, ¿qué significa para usted organizarlos y/o participar de ellos?
En los primeros años, desde mi llegada a Argentina, me propuse trabajar las técnicas muy cerradas, a la manera de Yamaguchi sensei. Explicándolas, me di cuenta pronto de que nadie las entendía. Por aquel entonces éramos tres maestros los que difundíamos Aikido: Miyasawa sensei, Kurata sensei y yo. La técnica de Kurata sensei era justo la inversa de la mía, bien abierta. En el fondo, no es que no nos entendíamos sino que en muchas cosas nuestra práctica era muy distinta. Eso nos condujo pronto a una ruptura. Él es mi senpai y yo lo respeto como tal, pero no accedo a la forma de trabajar que tiene él. Hoy en día, todo el Aikido que se practica en Argentina deriva de alguno de nosotros tres. El nombre que se ponga no importa. “Yo soy el representante de…” no importa: el Aikido argentino siempre guarda la semilla de alguno de los tres orígenes. Salvo, claro, que el practicante que se considere haya venido de afuera.
Ahora bien, la diferencia que veo entre esto que les cuento y los seminarios es la siguiente. Cuando empecé a enseñar las técnicas con el estilo de Yamaguchi sensei, me costaba mucho trasmitir lo que era el “centro” a la gente nueva que empezaba. Fue así que decidí empezar al revés: trabajaba las técnicas más abiertas para, luego, ir cerrándolas. ¿Qué es lo que hacía? Buscaba métodos de enseñanza distintos todo el tiempo. Vayamos a algo más específico: a un nikkyo, por ejemplo. Lo hacía más cerrado, más abierto y súper abierto, de tres o cuatro formas distintas, para que lo aprovechara gran parte de la gente y que cada uno lo interpretara a su manera. Entonces, hacía los “shihonage” más abiertos, más cerrados y bien abiertos. Según las clases, daba las técnicas de distintas formas. Esta experiencia la llevé a cabo en el transcurso de los primeros 10 años de difusión, no de un día para el otro, sino que en una época trabajaba la técnica más abierta, en otra época más cerrada, y a los alumnos de graduaciones altas se las enseñaba más cerradas aún.
Mesa examinadora compuesta por 
Miyazawa sensei, Kurata sensei y Sakanashi sensei. Pioneros del Aikido en Argentina.


¿Usted fue experimentando con eso?
Claro. Fue una forma de ver de qué manera la gente podía interpretar más rápido el Aikido. Pero tenemos una contra, y es que el Aikido muy abierto, con movimientos grandes, deja de ser marcial; es un Aikido más parecido a una danza, con lo cual se convierte en un arte de gimnasia, de ejercicio, un arte que otros artemarcialistas –en su momento– no respetaban. Estoy hablando de la época que va de 1978 a 1980.

¿Algo muy coreográfico?
Muy coreográfico, sí. Entonces empezamos a romper un poco esa matriz por la que, desde otras disciplinas, no se respetaba al Aikido; y es que, de algún modo, tenía que terminar con eso para que la gente comprendiera qué significa nuestro arte marcial. Puse énfasis en trabajar las técnicas bien cerradas, y así tuvo que cambiar la ideología.
Para quienes no conocen el tema, no entienden qué es una técnica cerrada ni qué es una técnica abierta, quiero explicar que cuanto más cerrada es la técnica, más “chiquito” resulta el movimiento. O sea que el movimiento se va achicando, achicando y llega un punto en que es tan cerrado que cuesta identificarlo desde afuera, parece como si uno no se moviera y el otro –uke– saliera “volando”. Esto provoca sorpresa en el espectador, que dice:“pero eso, ¿de dónde salió? ¿Qué fue lo que pasó?”

En seminarios como los de Katô Hiroshi Shihan, por ejemplo, parece suceder lo que nos está describiendo: la técnica es tan cerrada que no se alcanzan a divisar los movimientos.
Claro, Katô shihan es tan cerrado… Ahí está lo interesante para tomar de maestros así.

¿Podríamos decir que usted sigue aprendiendo en los seminarios? ¿Cómo es la vivencia que tiene de ellos?
Aprendo muchísimo de ellos. Y aspiro también a que los danes aprendan de eso. En mi época temprana de práctica las cosas eran muy distintas; hoy en día, en un seminario te enseñan a tomar la mano de un modo u otro, a poner los pies o el cuerpo en determinada posición, a manejar la distancia. Eso antes no existía; todo era mirar y aprender de la observación. Si no captabas algo, lo perdías.

De ahí la necesidad de una concentración como la que usted mencionaba antes…
Se requería muchísima atención para poder aprender. Estamos demasiado acostumbrados, en esta era, a que nos enseñen todo y a que nos lo den resuelto. Podemos preguntarnos, entonces, si esta época es buena o mala. Creo que para algunas cosas es buena, pero la realidad es que los alumnos han dejado de prestar atención. En una práctica de Aikido hay que observar muy bien los movimientos, hay que analizar lo que se hace con los pies, la distancia entre nage y uke, la intención que se pone, en fin, hay que captar toda una sensación. El aprendizaje es lento porque uno va desarrollando, de este modo, cosas internamente, hasta identificar los distintos momentos de la técnica.
Ahora, si nos enseñan todo, si nos muestran cada detalle, lo que sucede es que aprendemos mucho más rápido pero quedamos vacíos. Si nos preguntamos qué es lo bueno y qué es lo malo de los seminarios de los que hablábamos antes, en principio creo que, cuando vienen distintos maestros, ustedes tienen la posibilidad de ver las distintas formas en que se practican las técnicas. No hay una sola manera, no existe únicamente la mía. Mis alumnos pueden aprender de los maestros que vienen. Hay muchas maneras, y así es como se enriquece el Aikido.
Si quisiera forjar simplemente un grupo de estudiantes para mí, no traería ningún maestro de afuera, los encerraría y les diría “esto es Aikido, lo que yo hago”. Pero no deseo adueñarme de mis alumnos. Entonces mi trabajo es, metódicamente, que vean el Aikido de todos, que cada uno tenga el derecho de elegir. Eso me parece lo más sano. Así, hay grupos de estudiantes que han aprendido conmigo, años atrás, y que se han ido a continuar su práctica con otros grupos, y me parece perfecto. Yo no quiero trabajar con alguien toda una vida, y que diga “a mí no me gusta lo que él hace”. ¿Cuál sería el sentido de que estuviéramos juntos? La lógica es que si practicamos lo mismo, vamos para el mismo lado. Es lo que yo busco, lo que ustedes buscan: compartir un rumbo. Pero si lo compartimos solamente para buscar una graduación, mejor no lo hagamos. Cualquier otro maestro se la va a dar igual. Esto nos permite que la gente que practica Aikido tenga una apertura mental grande, y que pueda hacer un Aikido más desarrollado. Para eso sirven los seminarios. Cuando uno se enfoca en los seminarios comprende que no se trata simplemente de traer un maestro; hay que pensar que ese maestro que uno trae va a afectar al grupo de practicantes por un transcurso de tiempo que va, por lo menos, de 3 a 5 años. ¿De qué manera los alimentará, cuál será la semilla que plantará en cada uno? No es algo tan sencillo como puede parecer. A cada maestro hay que traerlo repetidas veces para que los alumnos puedan entender la idiosincrasia de lo que él quiere transmitir. Así es como se cultiva la semilla que dejará en cada uno. Mi trabajo es organizar los seminarios para que muchos de ustedes puedan nutrirse con ellos, y así logren tener una mayor amplitud mental.

¿Qué nos puede contar del momento fundacional del CDA (Centro de Difusión del Aikido)? ¿En qué año, por ejemplo, se montó el primer dojo?
El primer dojo se montó en el año 1978. Vine a la Argentina en junio de ese año. A partir de entonces arrancamos en Burzaco (que en ese momento era la casa central y ahora quedó como la casa matriz del CDA). Así nació el Centro de Difusión. Aikikai Sakanashi Dojo fue el primer dojo exclusivo de Aikido que tuvimos en nuestro país. Lo que ocurre es que no lo informé a Japón por respeto a mis superiores aquí. Kurata sensei llevaba por lo menos 10 años más que yo en el país, y con Miyazawa sensei ocurría más o menos lo mismo. Sin embargo, ellos daban clase en un club y no en un dojo privado, como el que yo pasé tiempo construyendo. Finalmente, declaré la existencia del dojo casi 11 años después de haberlo fundado.

¿Conserva algún alumno de aquella época?
Sí, Omar Parma es alumno de aquella época. Celestino Ferro, Leandro Ferro, Claudio Herrera y casi todos los 5tos.y 4tos. danes son de ese tiempo. También abandonó mucha gente, pero tiene su lógica: yo tampoco sabía enseñar. Llegaban a cinturón negro porque los exprimía. En lo personal, fui adquiriendo la experiencia de enseñar con los años, así que, si se graduaron de 1ros. danes, la verdad, fue más mérito de ellos que mío. Todos nos vamos “haciendo” en el camino.

Con respecto al Aikido y la salud, ¿cuáles son los beneficios que, según usted, aporta nuestra disciplina al bienestar de las personas?
Sobre los beneficios que el Aikido tiene para la salud puedo contarles cientos de anécdotas. Muchísimas personas han recuperado su salud a través de la práctica. Sin embargo, yo creo que Aikido, más que curar, lo que hace es magnificar las capacidades de las personas. Eso no quiere decir que las convierta en buenas o malas. Como decía Facundo Cabral, “el que es tonto acá es tonto allá”, no cambia nunca. Entonces, el que es inteligente, el que es malo, el que es estafador, sea lo que sea que tenga su mentalidad, no va a cambiar por obra del Aikido; lo que produce el cambio es que esa persona tenga la voluntad de, a través de Aikido, transformarse. Las personas que aman Aikido empiezan a cambiar porque se aman también a sí mismas. Yo digo “esto me gusta”; entonces, como me gusta, quiero cambiar lo que sea necesario para poder seguir haciéndolo, para poder seguir practicando. Ahora, si profundizamos sobre la actitud mental, ¿por qué o cómo nos ayuda Aikido? Nos ayuda porque, en un principio, por más que nos digan que no compitamos, uno entra al tatami y compite, eso es lo que se hace hasta, por lo menos, cinturón negro. Cuando llegan a 1er. dan, algunos practicantes hacen un clic, mientras que otros tardan un poco más en pasar por eso. Pero ese clic ocurre cuando vamos al dojo, dejamos de chocar con el otro, dejamos de lado el ego y lo que hacemos es tratar de trabajar más relajados, menos tensos, menos con actitud de choque. A otros no les pasa. Piensan: “ahora soy cinturón negro, así que a mí no me van a mover” y, de ese modo, continúa trabajando el ego. Por eso digo que Aikido no cambia a las personas. Ahora, si logramos que la persona busque trabajar con el ego porque quiere modificarlo, lo hace. A través de Aikido logra hacerlo, porque cuando tiene relaciones con otra gente, de algún modo aprende a soportar más, de algún modo trata de comprender mejor al otro, que es lo que hacemos a partir de un katatedori (agarre de muñeca): simplemente, si un compañero sujeta con fuerza a otro, y el segundo no se mueve, puede comprenderse la situación de varias formas. Una de ellas es pensar, en el caso de nage, “yo soy fuerte y, por eso, no me puede mover”. La otra es decir “soy más graduado, tengo más fuerza que él, pero, también, tengo otro modo de vida, por eso no me mueve; entonces tengo que usar mi fuerza para ayudarlo a que él mejore su técnica. De lo contrario, si uso mi fuerza para que él no haga la técnica, lo único que logro es alimentar mi ego. Tenemos varias campanas para escuchar a partir de una misma circunstancia.

Un dojo, casi por definición, es un ámbito de unión en donde se encuentran caminos; sin embargo, vemos que cada día se abren más dojos. Algunos son el resultado de fracturas de grandes escuelas. Entonces, ¿esa separación es necesaria? ¿Es algo que se da naturalmente para, de algún modo, hacer posible la unión?
No son más dojos los que se abren, son más escuelas… Esa ruptura que ustedes advierten no tendría que ser algo natural. Todo alumno que no reconozca a su maestro, que quiera ignorarlo y abrir su propia escuela o, por ejemplo, representar a alguien de afuera, nunca va a entender el corazón de lo que está aprendiendo porque está rompiendo una regla de principios. Hay un principio que indica, por ejemplo, que uno no puede desconocer a sus padres. Un padre, una madre, puede tener tal o cual defecto; otra pareja de papás puede tener tales o cuales virtudes. Uno no cambia a sus propios padres por esas últimas personas. Tus padres son tus padres, sea en la vida o sea en un arte marcial; son las personas que te ayudaron a dar los primeros pasos, a hacer la primer caída. Nos guste o no, hemos sido construidos así. Puede ser que, más tarde, entremos en desacuerdo con nuestros padres. Pero hay una falla enorme en echarles la culpa a los demás en vez de decir “puedo cambiar y modificarme”. Cuando seguimos nuestro ego, decimos “yo entiendo esto del Aikido y no aquello, así que ahora quiero dejar a mi maestro y ser representante de fulano”.

¿La raíz de los quiebres recientes es entonces el ego?
El ego, la ambición de poder, la ambición ante la gente. Desgraciadamente, muchas personas, cuando se separan y abren sus propias escuelas, lo hacen porque tienen 20 o 30 alumnos que los siguen. Creen que contar con eso los convierte en maestros de su dojo. Yo siempre digo que son como “el rey sapo de un charco”: en el charco son los reyes, en el dojo les dicen “sensei, usted, qué maravilla”, “lo vi practicar en el seminario y es mejor que cualquier otro graduado, usted es el mejor”. Y el rey sapo sale y contesta (gesto de agrandado): “¿te parece?” “¿Vos creés?” Por fin, el resultado de todo esto es que dice “bueno, entonces yo puedo dirigir mi escuela”. “¿Cuál es la diferencia entre tener 2.000 alumnos y tener solamente 30?

Un acto como el que estamos comentando, guiado exclusivamente por el ego, puede destruir la vida de personas que realmente están dedicándole la vida al Aikido. Al mismo tiempo, tampoco es buena la actitud de los que van y, simplemente, le chupan las medias al maestro. “No, sensei, usted es el mejor maestro del mundo”. Piensan que el maestro les va a dar más graduación por eso, están ahí como sujetándolo. Esas personas son las que menos compromiso establecen con el Aikido. Solo se ocupan de alimentar el ego de su maestro para obtener una mejor posición. Pero después, cuando se les termina la “calentura del Aikido”, por decirlo así, hacen natación, por ejemplo, o cualquier otra actividad. No tenían un verdadero compromiso con la disciplina; buscaban sólo posicionarse en un buen lugar. Si un maestro no es capaz de ver estas cosas, tampoco sus alumnos las verán. En Japón, con respecto a esto, hay un dicho que dice: “olla rota y una tapa rota, ninguna de las dos sirve”.

Este proceso de separaciones también se dio, creemos, en la época final de Osensei. ¿Qué opina al respecto?
Sucede en todos los ámbitos en los que hay seres humanos. Pero Osensei no vivió exactamente eso, porque no llegó a tener multitud de alumnos. Tuvo, apenas, cerca de 10 alumnos que él mismo creó, nada más.

Estamos pensando, por ejemplo, en que fueron surgiendo líneas como la de Iwama y otras, a modo de desprendimientos que no se enrolaron bajo la órbita de Aikikai…
Sí, pero hay un problema con eso. En Japón existe una expresión que dice “tatemae, honne”. Honne (本音) es lo que pienso en mi hara, tatemae (建前) es un pensamiento más bien diplomático. Por ejemplo, en cuanto al caso que mencionan de Iwama, Saito sensei cuidó a Osensei hasta su muerte. Es cierto que la línea de Iwama es un desprendimiento, pero Saito Sensei siguió siempre las reglas del Fundador tal como eran. Doshu Kisshomaru Ueshiba, el papá del Doshu actual, fue una persona que también mantuvo las reglas de Osensei. Sin embargo, le tocó vivir una época distinta, un momento diferente del Aikido. Fue el tiempo en que la disciplina comenzó a crecer y expandirse; él defendió el sistema y dejó todo planificado para el Doshu actual. Tal vez tenía algunas diferencias con Saito sensei, pero ambos se respetaban (esto es “tatemae”). El caso de Ki Aikido, otro de los desprendimientos, es diferente. Tôhei sensei era pariente de Osensei. Quizás tuvo más que ver con política familiar que con política del Aikido. Después hubo también el caso de Yoshinkan, una de las primeras líneas que se abrieron, contra eso no se puede hacer nada. Yo supongo que hoy, en Japón, hay innumerables escuelas; usan el nombre de Osensei pero no necesariamente pertenecen a Aikikai. Eso puede ser libre, pero la realidad es que nuestro trabajo es defender la línea de Ueshiba sensei. Aikikai hace eso. Yo estoy en eso, estoy en esa línea.

Finalmente –y antes de la clase celebratoria que vamos a compartir– ¿quiere comentar algo sobre su nueva graduación?
Katô sensei fue quien hizo la tramitación para que me otorguen el 7mo. dan. Creo que él, viendo ya cuántos años llevaba como 6to. dan, dijo “ya es hora de que se gradúe como 7mo.” Lo vio como lastimoso, supongo (en tono de broma), e hizo la gestión ante Doshu junto con Osawa Hayato sensei, de Hombu dojo. Pidieron que me otorguen 7mo. dan y Hombu dojo lo aceptó. Así que no hay ningún mérito mío en esto. El único mérito es la constancia, es haber estado, durante todo este tiempo, enseñando siempre. No hay otra cosa. No crean que, de ahora en adelante, podré levantar un camión o hacer volar un auto. Uno es un buen 1er. dan cuando ya tiene el 2do. Se es un buen 2do. dan cuando se alcanza el tercero. Entonces, cuando sea 8vo. dan, dentro de 15 o 20 años, podré decirles qué tal es mi 7mo. dan. Mientras tanto, no es algo tan importante.
Sakanashi sensei en el festejo por su 7mo. dan. 
Esta sería su última clase multitudinaria.


Usted es un excelente 6to. dan entonces…
Ja, ja, tal vez sea así. No lo sé, realmente. Al menos, parece que Katô sensei creyó eso al recomendarme frente a Hombu dojo.
Esta segunda y última parte de la entrevista a nuestro Shihan concluyó, como referimos al comienzo del artículo, minutos antes de la clase celebratoria por su 7mo. dan. En aquella ocasión se congregaron más de cien practicantes sobre el tatami de Seiki Dojo. Fue una tarde de intenso calor, pero de una alegría y un compromiso máximos.
Afortunadamente, hay bastante material fotográfico y fílmico que lo atestigua.
Con todo, ¿cómo olvidar los instantes en que fue deteniendo su mirada sobre cada uno de los que allí estuvimos? Quien no haya percibido esa manifiesta intención suya, sin lugar a dudas, no estuvo atento durante la clase.
También queremos recordar, no sin tristeza hoy, la firme intención que tenía de seguir colaborando con Pequeños Universos. Había acordado con este equipo periodístico un ciclo de charlas.
Nada hacía suponer que, seis días más tarde, Sakanashi Masafumi Shihan abandonaría este mundo para seguir practicando en algún otro lugar.
Nuevamente, desde lo más profundo de nuestro hara, queremos decir: ¡muchas gracias, Sensei!

jueves, 7 de junio de 2012

Entrevista a Sakanashi Masafumi Shihan

Hola a todos!

 Como de costumbre inicié mi navegación por la internet y con poco esfuerzo conseguí un blog y una entrevista del Shihan Masafumi Sakanashi justo después de obtener su 7mo Dan . 

Lo que leeran a continuación habla claramente de la sabiduría de este maestro, de la claridad de sus conceptos, de su ética y pasión, en fin, un excelente trabajo que copio textualmente para todos ustedes. 

Como dice el Gabo, "la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido"  así, cada vez que entrenemos, trabajemos en pro de la difusión del Aikido... el seguirá vivo en nuestro recuerdo. 




Entrevista al Shihan Sakanashi Masafumi:
El legado de un maestro
Masafumi sakanashi Shihan
Cuando en setiembre de 2011 fundamos Pequeños universos –blog sobre filosofía y práctica del Aikido–, una de las primeras cosas que hicimos fue contemplar la apertura de una sección en la que publicar entrevistas a grandes maestros. Nos abocamos entonces a producir contenidos para esa y otras secciones. Pese a nuestra decidida voluntad por iniciarnos en este nuevo periodismo –empeño que nos condujo a elaborar una larga lista de candidatos a ser reporteados– siempre supimos que la primera entrevista que vería la luz sería la de nuestro Shihan.
El momento propicio para efectuar las charlas, sin embargo, nos llegó hacia principios de enero de 2012. Una semana después del Shinnen Geiko (1), realizamos la primera interpelación al maestro Sakanashi Masafumi.

Esa conversación tuvo lugar un sábado al mediodía en la oficina administrativa de Seiki Dojo (2), durante unos cuarenta minutos previos a la característica clase de Sensei. Algunos días después hubo una cena espontánea e informal con el maestro: jamás olvidaremos lo conversado en aquel restaurante, la vivacidad de sus gestos, el espíritu generoso y franco con que nos hizo él preguntas, con que se nos brindó cual si nosotros fuésemos sus pares o camaradas.

La segunda interpelación tuvo lugar el 4 de febrero en las cercanías de la Casa Central del CDA, durante los 60 minutos previos a una clase celebratoria en la que honramos su graduación como 7mo. dan Aikikai.

Existen personas en el mundo cuya conversación no pasa desapercibida. Sakanashi Masafumi Shihan era una de esas personas.

Al evocar estos encuentros con él, acuden a nosotros muchas imágenes: la energía que concentraban sus manos, el fondo de equilibrio que se percibía en su mirada, su sonrisa.

El reportaje aborda temas tan variados como: el inicio de su práctica en Japón, su condición de alumno, la identidad de sus maestros principales y compañeros de práctica, los inicios del Centro de Difusión del Aikido, su metodología de enseñanza a través de los años, el objetivo que debe perseguirse en la práctica de Aikido, las rupturas y aperturas de nuevas escuelas y, entre otros, los beneficios del Aikido para la salud.
Con el propósito de conservar la naturalidad y frescura de la charla, hemos respetado el orden real en que se discutieron los tópicos.

Queremos dedicar la edición y publicación de esta entrevista a los incontables alumnos que sostuvieron un vínculo con Sakanashi Sensei durante los últimos 34 años.
También, desde luego, dedicamos este reportaje a su familia, a sus seres queridos, con reverente respeto.

Muchas gracias, Sensei. Siempre estará con nosotros.
1ra. parte. 7 de enero de 2012.

¿Cuándo tuvo usted, por primera vez, noticias sobre Osensei y sobre la disciplina?
En realidad, sobre la disciplina y sobre Osensei, en su momento, yo no sabía nada. Fui practicante de Judo desde los 9 años y, después, incursioné en el Karate. Viajé a Japón para practicar y lo hice en la línea Kyokushinkai, que es una escuela muy fuerte. Al mismo tiempo, estudiaba en la Facultad de Judo y Quiropraxia, por lo que continué con la práctica de Judo, solo que pronto tuve un problema de salud, relacionado con el corazón, y debí apartarme de ambas disciplinas; comencé a hacer un poco de Tai Chi, algunas otras actividades, y me crucé finalmente con Aikido. Pero la historia de Osensei no me condujo a ese encuentro. Vi la práctica de Aikido de los maestros que estaban allá y me entusiasmé con sus clases, solamente eso. Muy al principio, cuando comencé, tenía un vínculo marcial muy grande con el Karate de pelea, el de la forma más ruda que había, y eso de la hakama y de los practicantes que se sujetaban de las manos era para mí una cosa espantosa. Sin embargo, al no permitirme la salud realizar otras prácticas, me decidí por Aikido.

Pasó un tiempo y, por fin, di con Yamaguchi sensei en Japón. Yamaguchi sensei era uno de los maestros más fuertes que había en Honbu Dojo. Por ese entonces era 8vo. dan. y, realmente, era fascinante ver cómo la gente lo atacaba y cómo, sin que él casi se moviera, salían volando. Me resultó muy rápida la entrada a la disciplina porque, como conocía el Judo y sabía hacer ukemi, la interpretación de las técnicas no me costaba. Tal fue así que me hicieron saltar graduaciones con bastante velocidad, hasta que obtuve el 1er. dan.
Sakanashi sensei a los 22 años, practicando en Kuwamori Dojo.


¿Cuánto tiempo tardó en obtener el cinturón negro de Aikido?
Tardé menos de 2 años y medio. Fue una cosa muy veloz.

¿Con qué frecuencia practicaba?
Practicaba todos los días. Y cuando volví a estar bien de salud, llegué a hacer dos o tres clases diarias. La realidad es que ver a Yamaguchi sensei era ver la otra cara de lo marcial. La cara del Karate era la de la rigidez, la de voltear una pared con una mano. La cara del Aikido era mística: yo no sabía porqué la gente volaba o porqué se quedaba en el piso inmovilizada. Era una cosa fascinante y que no alcanzaba a comprender. Esa fue, un poquito, la búsqueda de Aikido que yo tuve.

¿En algún momento descreía de los movimientos que observaba en Aikido?
No descreía de algunos, descreía de todos los movimientos. Al principio me parecía una estupidez que la gente saltara, hasta que me agarraron la muñeca y me di cuenta del porqué que se escondía en los saltos. Pero bueno, es lógico: desde afuera uno tiene la costumbre de juzgar antes de someterse a algo; entonces mira y valora a los demás. Aikido me enseñó a no juzgar. Por ejemplo, yo antes juzgaba todo; Karate es así: si te pegan, esquivás el golpe y respondés con un tsuki; ya está, maegeri y se acabó la cuestión. En cambio, en Aikido igualás tu posición con la del atacante: la situación es a la inversa de todo otro pensamiento.

Con los compañeros de Pequeños Universos solemos comentar que es difícil ser espectador de la disciplina. A menudo sucede que, cuando le presentamos Aikido a alguien, la reacción del otro es muy curiosa…
Personalmente, creo que hay tres tipos de personas en el mundo: hay personas que saben que el mundo está cambiando, que hay un giro; hay otras personas que no se dan cuenta para nada de ese vuelco; por fin, hay personas que saben que el mundo experimenta una transformación y que, además, hacen algo por armonizar con ese movimiento. Entre estas últimas personas estamos nosotros, los practicantes de Aikido. Sabemos que hay un cambio elemental en la humanidad, y que ese cambio se genera por una necesidad propia de la gente. Podríamos expresar mejor este concepto si recurrimos a la palabra “tendencia”.

Lo que llamo “tendencia” proviene de algo que la sociedad, por obligación, va moldeando. La moda, por ejemplo, es algo a lo que la gente puede adherir: usar el pelo de una manera o de otra, de un color o un largo particular; puede vestirse un saco con dos o con tres botones, y cosas por el estilo. Pero la “tendencia” es un rumbo más profundo hacia el que la sociedad, en su conjunto, se va inclinando. Hablo de una forma de trabajo o de una forma de vida. Entonces, creo que Aikido puede sumarse a una “tendencia” para que la sociedad deje de ser tan competitiva. Mucha gente, hace unos 30 o 40 años, buscaba solucionar con violencia las cosas. Decían:“bueno, él es fuerte; yo me entreno más intensamente que él para enfrentarlo, para pelear con él y ganarle”. Ese era un pensamiento típico. El coletazo de ese tipo de pensamiento terminó, más o menos, hace cuatro décadas. Luego se inició la evolución hacia un cambio; esa evolución es la “tendencia” de la que les hablo.

Volviendo a lo que fueron sus inicios como practicante, ¿podríamos decir que usted considera a Yamaguchi sensei como su principal maestro? ¿O tuvo algún otro profesor al que considere de ese modo?
Empecé mi práctica de Aikido con Kuwamori sensei, arranqué con él. El maestro de mi maestro era Yamaguchi sensei. Yo sigo la idea de él y de sus principios.

¿Y a qué le prestaba más atención en las clases durante su época de estudiante?
Lo que me resultaba más interesante era descubrir cómo “tomar el centro”. Eso era lo más asombroso que había en la práctica. ¿Cómo podía alguien tocar el centro de su oponente y moverlo a partir de ahí? Era una cosa espectacular verlo y no poder hacerlo, sentirse desesperado por no poder hacerlo.

¿Lo sentía como uke y, en base a eso, lo iba buscando?
Sí, yo lo sentía, pero realizarlo era una cosa bastante distinta. Lógicamente, sólo hacía falta entrenamiento, mucho entrenamiento hasta que, de pronto, uno decía: ¡ah, mirá, era esto!

¿Se hablaba, en ese entonces, de la respiración? ¿Se explicaba cada detalle, cada forma de las técnicas, como lo hace usted hoy?
En realidad, Yamaguchi sensei jamás llegó a explicármelas. Nadie aclaraba nada. En esa época yo era todavía 2do. dan, y hablar con un 8vo. dan, dirigirle la palabra o hacerle una pregunta, eran cosas que no se permitían. Con mucha suerte, Kuwamori sensei le hacía una pregunta a Yamaguchi sensei, y de ese modo podía yo conseguir una respuesta.

¿Se consideraba inoportuno, o acaso grosero, formular una pregunta?
Nada de eso. Lo que pasaba es que, simplemente, no se podía.
Si la graduación era muy baja, resultaba imposible hablar con maestros de alta graduación. El sistema era así.

Hoy en día viene Katô sensei, que es 8vo. dan, a dictar un seminario en nuestra escuela, ustedes le hacen preguntas y él responde. Eso, hace 40 años, no sucedía. Cambiaron las cosas. O al menos cambiaron en esta parte del mundo.

¿Se leía alguna clase de material sobre la disciplina, sobre el Fundador del Aikido, o todo era práctica y acción?
Yo no sabía gran cosa sobre Osensei. Cuando vine a la Argentina y empecé a compartir prácticas con alumnos de Kurata sensei, ellos me enseñaron mucho de lo que es la “teoría” del Aikido. Se hablaba de Osensei en Japón, sí, pero no se leía historia sobre él ni nada parecido. Si uno hacía muchas preguntas te decían “¡practicá!”, “si no practicás, nunca vas a entender”.

Por más que se aprenda “teoría” –acá, teoría, sabían todos (qué es el Ki, qué es kokyuho)– no se pueden desarrollar los conceptos si falta la práctica. En aquellos primeros años de Argentina, aparecía alguien que agarraba con más fuerza de la habitual y ya no se lo podía mover. Yo me preguntaba entonces sobre el papel de la “teoría del Ki”, y todo me parecía una farsa: no deseaba esconderme detrás de una teoría que otros sostenían pero que, al fin y al cabo, no podían concretar. Esa era la peor difusión que podía hacerse sobre el Aikido. A partir de ahí comenzaría a cambiar la historia del Aikido en Argentina.

¿Cómo se pasa de esto al hecho de que usted ha escrito tres libros? ¿Cómo ha sido la experiencia de decidirse a escribir, pese a que el Aikido es, fundamentalmente, una práctica?
Los libros que publicamos forman parte de todo lo que es difusión. Están destinados, ante todo, a gente que no practica o a principiantes. La idea es que puedan leer y, a través de ese contacto, entusiasmarse con lo que hay de distinto en Aikido, descubrir que pueden hacerlo. Por supuesto, también los pueden leer los practicantes avanzados.

En verdad, yo no tengo la auténtica capacidad de ser escritor. El Profesor Pinkler me ayudó a ensamblar en papeles lo que quería transmitir.

Fíjense que apenas puedo dar clases y enseñar. Compartir las clases es mucho ya. Mis capacidades solo alcanzan para eso; lo que pasa es que tengo muy buenos alumnos que siempre me apoyan en todo.
Sucede lo mismo con ustedes: gracias a lo que están haciendo, al periodismo que emprendieron, posiblemente se logre difundir más la disciplina.

Aikido es algo que hacemos entre todos. No es que yo haya hecho algo en el pasado y que ahora se los transmita. Todos estamos haciendo el Aikido. Los libros en colaboración con Leandro Pinkler, el Dojo, los distintos Dojos, ustedes, todos crecemos juntos. Esto es lo lindo de Aikido: nadie puede hacer solo las cosas, y mucho menos en nuestro arte.

En su época de práctica en Japón, ¿tenía un grupo? ¿Hizo amigos? ¿O se sentía solitario?
Sí, teníamos grupos de las mismas graduaciones, pero sucedió lo mismo que sucede acá. Si ustedes se acuerdan de cuando empezaron a practicar, pregúntense, entonces, cuántos de su misma promoción llegaron, al fin, a cinturón negro. Nosotros éramos 20 compañeros que íbamos a comer soba o ramen, íbamos a la esquina de un bar a hablar sobre lo que habíamos practicado durante el día, cómo lo habíamos hecho, qué no habíamos hecho, qué había estado mal y qué bien. También hablábamos sobre qué era lo que no habíamos podido aguantar.

La intensidad que caracterizaba a Sensei en Kuwamori Dojo por esos años.


Conversaban fluidamente sobre la práctica…
Todos los días. No había momento en que no habláramos de Aikido. Pero el problema está en que, después, de esos compañeros van quedando cada vez menos, hasta que se conserva solo uno o pasa como me sucede a mí hoy en día, que no tengo ya ningún compañero de esa época que siga practicando. Es habitual. En el CDA, cada 1000 cinturones blancos hay solamente uno que llega a cinturón negro.
La constancia de haber llegado a cinturón negro, de descubrir que solamente se ha dado el primer paso en Aikido y continuar practicando la tienen muy pocas personas. De cada 100 1ros. danes solo uno va a llegar a 4to. dan.

Por lo general, observamos que mucha gente se gradúa como 1er. dan y abandona, al poco tiempo, la práctica. ¿Qué otra opinión tiene sobre esta evidencia?
¿Saben porqué sucede eso? Porque esos practicantes no se fijaron otra meta.
Les cuento una historia en dos minutos, antes de que comencemos con la clase.
En el año 1960, cuando John Fitzgerald Kennedy asumió como Presidente de los EE.UU., la gente de la NASA se fijó una meta para esa década que comenzaba: querían que el hombre llegara a la Luna. Científicos, pilotos, el equipo de personas que trabajaba con ellos, desde el que servía café hasta cualquiera de los profesionales compartían la meta que se habían impuesto. En el año 1969 se cumplió con el objetivo. Al año siguiente, la NASA tuvo la peor de sus crisis. Enfermedades que afectaban a su personal, individuos que se suicidaban… El problema ya no era que el hombre llegara a la Luna, esa había sido una fuerza emprendida por todos y concluida. A partir de que llegó el primer astronauta a la Luna ya no tenían más qué hacer: habían perdido su meta y terminado, de algún modo, con todo su trabajo.

Muchos hacen el esfuerzo de llegar a cinturón negro… La pregunta es “para qué lo hacen”, “con qué propósito”. ¿Para qué sirve llegar si no se sabe qué se hará con eso?
La idea correcta, para mí, es llegar a 1er. dan para empezar Aikido, para recién comenzar a entender lo que es Aikido.

O sea que muchos practican con el objetivo equivocado…
Si el objetivo es llegar a cinturón negro para mostrárselo a los demás, entonces está equivocado. ¿Qué queda después de eso? Cuando entiendan e interpreten para qué sirve haber llegado hasta ahí, recién estarán en el camino. De ese modo sí sirve ser 1er. dan, porque el objetivo está planteado de otra manera. Pero, igualmente, es muy normal que ocurra lo que les cuento; sucede acá y en todos lados, porque se pierde cierto grado de objetividad cuando alguien sólo está enfocado unilateralmente en algo. Supongamos que conquistás a una muchacha hermosa, rubia, por decir, con determinadas características que la hacen fuera de lo común para vos. La conquistaste. ¿Y a partir de entonces qué sucede? Porque si el problema era solamente conquistarla, lo lograste y concluyó tu meta. O sea que la dejás y vas a buscar una nueva muchacha, porque lo que a vos te gustaba era la emoción de la conquista, no la muchacha en sí. Hay que pensar en eso y replantear, si es necesario, nuestros objetivos de práctica.

Le hemos escuchado decir que con la “t
oma de centro” ocurre algo parecido: “¿qué van a hacer una vez que les salga?”, preguntó usted en alguna oportunidad. Nos seguimos haciendo esa pregunta…
No lo van a saber hasta que lo encuentren. Lo divertido de tomar el centro del compañero es que, cuando lo conseguís, podés inmovilizarlo. Pero la verdad es que hace falta saber “para qué lo inmovilizás”.

lunes, 19 de marzo de 2012

Entrevista exclusiva con Diego Pazos, Sensei

Hola a todos!

Hoy estoy muy feliz, pues estamos cumpliendo la meta que nos trazamos cuando creamos KOKYU DOSA. Gracias a la tecnologia, he podido conversar con Diego Javier Pazos 4to Dan de Shin Shin Toitsu Aikido y 2do Dan hin Shin Toitsu Do, conocido popularmente como Ki Aikido. Él es Chief Instructor of Ki Society  de la República Argentina. Conversamos con el maestro y esto fue lo que nos dijo.... 

  Sensei muchas gracias por atendernos en esta oportunidad. Sensei cómo llego al Aikido, cuándo empezó a entrenar, cómo lo conoció?
Desde muy chico siempre me gustaron las artes marciales y todo lo referido a ellas, era un gran fanático de las películas de artes marciales. Un día a la vuelta de mi casa, comenzaron a dar clases de Karate, y mi padre luego de que yo le pidiera me inscribió y comencé a aprender Karate durante varios años hasta llegar a obtener el 1º Dan, en ese entonces mi maestro de Karate comentó sobre un estilo de arte marcial que había visto y que era sumamente relajado pero a la vez efectivo a la hora de defenderse. Por lo que un día llevaron de invitado, al Dojo donde entrenábamos, a un maestro de Aikido, clase a la cual asistí junto a mi padre, quién ya estaba también relacionado con las artes marciales, pero a través del judo. Fue allí donde junto a mi padre vimos por primera vez esta maravillosa disciplina.

Sensei, por qué Aikido? o por qué Ki Aikido especificamente?
Realmente había encontrado muchas diferencias con el Karate, e incluso continué practicando simultáneamente los dos estilos por un tiempo, hasta que un día debido a que ambos estilos proponían conceptos muy diferentes decidí dejar mi entrenamiento de Karate y dedicarme pura y exclusivamente a descubrir el Aikido. A partir de allí comenzamos a tomar contacto con un maestro japonés (Kenjiro Yoshigasaki) que vivía en Europa, y viajaba periódicamente a la Argentina para dictar seminarios de Ki Aikido, en ese entonces, este maestro representaba al Sensei Koichi Tohei. 

Luego de participar de las clases del Sensei Yoshigasaki, durante varios años, con mi padre, decidimos comenzar a difundir el Aikido Shin Shin Toitsu en Argentina, para lo cual se necesitaba de un espacio físico.  Y fue así que remodelando y ampliando durante muchos años de trabajo la cochera de nuestra casa, se comenzó a construir el “Chushinkan Dojo” que actualmente funciona como sede central del Ki Aikido en Argentina. 

En el año 2002 el Sensei Yoshigasaki, decide separarse de Japón, traicionando al Sensei Koichi Tohei y a todos los miembros de la Ki Society, creando la Ki No Kenkyukai Internationale y usando ilegalmente la caligrafía del Ki y el nombre de la escuela. Luego de este acontecimiento Japón se comunica, para informarnos de lo ocurrido y que ya no debíamos participar más de los Seminarios dictados por el Sensei Yoshigasaki.

En el año 2003 Japón envía a Sudamérica al Sensei Toshiaki Ishizaki (mano derecha de Koichi Tohei Sensei) junto a otros 3 maestros japoneses, para que se reunieran con nosotros (encargados de representar el Ki Aikido en Argentina) y el Sensei Jaime Ubilla encargado del Ki Aikido en Chile. 

En esa oportunidad junto a los maestros japoneses compartimos además de horas de entrenamiento, exámenes, cenas y regalos, una agradable e inolvidable visita, en la que el Sensei Ishizaki dejó grabado en nuestros corazones, enseñanzas imborrables. Y fue allí, donde por primera vez, vimos a un maestro que realmente aplicaba los principios del Ki en la vida diaria. El Sensei Ishizaki, mano derecha del Sensei Koichi Tohei, nos había mostrado por primera vez, que la única forma de desarrollar un gran Aikido, era basándonos en los principios del Ki, que Sensei Koichi Tohei había desarrollado; y que la manera correcta de poder aprender eso, era llevar la práctica a la vida diaria, a todas y cada una de las cosas que hacemos a lo largo de nuestra vida, era allí donde estaba la mayor parte de nuestro entrenamiento y no solo en las horas que pasábamos en el Dojo. 

Lamentablemente en el año 2006 fallece el Sensei Toshiaki  Ishizaki, llenando de una gran tristeza a todos los que tuvieron la oportunidad y la suerte de conocer a ese grandioso maestro.
 
A partir de ese momento y luego de saber que ya se hacía casi imposible, la visita de otro maestro de Japón, a nuestro continente, fuimos invitados por el Sensei Tohei a viajar a Japón durante el año 2007. 

En los primero días de marzo de 2007, llegamos a Japón junto a mi padre y fuimos recibidos muy bien en el aeropuerto, por los maestros que viajaron junto a Ishizaki Sensei en el año 2003 a Sudamérica. Desde allí nos acompañaron al hotel donde nos alojaríamos por unos días en la localidad de Asakusa. Después de recorrer un poco la ciudad, visitar templos y hacer un poco de turismo, había llegado la hora de comenzar el entrenamiento. Desde allí nos trasladamos a la localidad de Mobara, donde nos alojaron en un dojo, y entrenábamos durante todo el día, para finalmente durante la noche, ir a la cama agotados. Solamente al llegar el domingo teníamos libre para descansar, y hacer algún tipo de paseo o excursión. Ya faltando menos días para el examen  y el Seminario dictado por el Sensei Tohei, nos trasladamos hacia Tochigi, donde se encuentra el Tenshinkan Dojo (Sede Central Mundial). Salimos rumbo a la sede central a la madrugada para estar en la Head Quarters a primera hora de la mañana. Al llegar fuimos muy bien recibidos, nos mostraron parte de las instalaciones, y nos llevaron a nuestra habitación para dejar nuestro equipaje. De allí caminamos un par de cuadras hasta llegar al Chushinkan Dojo (Antiguo dojo del Sensei Tohei) ya que en media hora comenzaba nuestro entrenamiento con el Sensei Kataoka. Las clases eran intensivas, por la mañana bien temprano nos despertábamos y nos dirigíamos directo al dojo, y solamente nos deteníamos para desayunar, almorzar y cenar, para ir a la cama bien temprano ya que a las 21:00 hs había que apagar las luces obligatoriamente y descansar para el próximo día. Nuestro siguiente maestro fue el Sensei Otsuka, con el cual tomábamos clases en el Tenshinkan Dojo (Sede Central). Finalmente un día al despertarnos por la mañana la sede central se encontraba repleta de alumnos japoneses ya que comenzaba el Seminario con el Sensei Shinichi Tohei, con el cual tuvimos la oportunidad de charlar antes, durante y después de las clases. Ese mismo día por la tarde Sensei Sawai dictó una hermosa clase sobre Oneness Rythm, que nos sería de gran utilidad a la hora del examen. 

Al finalizar el Seminario el Sensei Otsuka nos entregó el micrófono, con el que solo nos quedaba decirles palabras de agradecimiento, a todo el cuerpo de maestros y alumnos que nos habían recibido tan amistosamente, luego de nuestro mensaje el dojo se llenó de aplausos y Sensei Otsuka nos dio un fuerte abrazo. 

Finalmente al día siguiente, rendimos nuestro examen de graduación frente a las autoridades máximas de la Ki Society Mundial, siendo los únicos extranjeros en esa oportunidad y representando a la Argentina, mi padre obtuvo en esa oportunidad, el 4º Dan (Yondan) y yo el 3º Dan (Sandan). Esa era nuestra última noche en la Head Quarters, por lo que el Sensei Kataoka, nos acompañó durante la cena como lo había hecho durante toda nuestra estadía, pero esta vez festejamos y brindamos con sake. Por la mañana el Sensei vino a despedirnos en persona y regresamos al dojo de Mobara, donde nos quedamos un par de días para luego dirigirnos al aeropuerto de Narita para nuestro regreso a la Argentina. Desde allí mantenemos contacto directo con Japón, representando y difundiendo las enseñanzas del Sensei Tohei en Argentina. 

Continuamos viajando a Japón anualmente y el año pasado debido al terrible episodio que sufrió Japón el 11 de marzo de 2011, debimos suspender nuestra visita a Japón, por lo que fuimos invitados por el Sensei Shinichi Tohei a tomar clases con el en su visita a Las Vegas durante el mes de Agosto. Si usted me pregunta cuál es la razón por la cual elegí Ki Aikido, no puedo especificar el por qué pero, creo que las cosas se dieron así por algo, y hoy puedo asegurar que no abandonaría el Ki Aikido nunca.

Sensei, el maestro Tohei hace especial hincapié en el desarrollo del ki  y creo haber leído por ahí, palabras más palabras menos, que si no se desarrollaba el ki se hacía  cualquier otra cosa, pero no Aikido.... Dónde estriba las difrencias en hacer énfasis en el desarrollo del ki?.
En el estilo de Tohei Sensei, primero se enseñan los principios del Ki (Shin shin toitsu do) y luego de eso, Aikido con mente y cuerpo coordinados. Originalmente Aikido significa, “camino a la armonía con el Ki – Ki del universo”, sin embargo mucha gente generalmente piensa, equivocadamente, que Aikido significa “camino a la armonía con el ki de las demás personas” Esto ocurre porque, por lo general, no se comprende la esencia de esto y realmente olvidan los principios del Ki y los principios de la coordinación de mente y cuerpo. A raíz de esa confusión, Tohei Sensei nombró el “Aikido Shin Shin Toitsu” (Aikido con mente y cuerpo coordinados). Es por esto, que Tohei habla estrictamente de que no existe Aikido sin los principios del Ki.

Es importante comprender que mente y cuerpo, nacen del Ki del universo y ambos (mente y cuerpo) son originalmente uno. No existe una línea que divida y diga, esta es la mente  y este el cuerpo. Sin embargo la gente insiste en pensar que la mente y el cuerpo son dos entidades diferentes. El hombre recibe un poder innato del universo, pero no hace uso de ese poder porque no sabe cómo, únicamente si se aprenden las reglas de la unificación de mente y cuerpo, podrá hacer uso de ese poder, todo el tiempo.

Sensei, por qué cree usted, que cada alumno de Morihei Ueshiba interpretó el Aikido tan diferente dentro de algunos parámetros? Es decir, Saito Sensei, Shioda Sensei, Tohei Sensei, kisshomaru Sensei, todos se desarrollaron en caminos distintos, diversos y todos hacen Aiki...
Pienso que cada maestro con el tiempo le aplicó un toque personal al estilo, eso es algo inevitable. Pero principalmente creo que eso, fue debido a la forma en que Morihei Ueshiba enseñaba, ya que lo que él decía y hacía, a veces era completamente diferente, y solo mostraba lo que había que practicar casi sin explicación alguna. Por lo tanto, no dejo de pensar, que eso fue la base, para que cada maestro, tomara esa enseñanza de manera diferente.


Sensei, el maestro Tohei siendo 10mo Dan, enseñaba el Aikido del Fundador? o definitivamente al hacer hincapié en el desarrollo del KI  en las prácticas diarias se "alejó del Aikido" enseñado por  Ueshiba?
El Sensei Koichi Tohei, conoció a Morihei Ueshiba, y se dio cuenta que, cuando él demostraba las técnicas estaba totalmente relajado. La postura del maestro Ueshiba era tan sólida como una roca, no importando cómo empujaras o tiraras de él; sin embargo el te proyectaba sin esfuerzo, sin dejarte sentir que estaba empleando fuerza alguna. Y fue ahí donde el Sensei Koichi Tohei marcó la diferencia con el resto, observó muy detalladamente lo que hacía y no lo que decía.
Es por eso que el Sensei Koichi Tohei, fue el único que desarrolló la forma de enseñar lo que Morihei Ueshiba solo mostraba. Tohei sensei nunca se alejó del Aikido enseñado por Ueshiba, pero si encontró y desarrolló la manera de poder enseñarlo a los demás.

Sensei, a qué se debe que el Ki Aikido no se haya extendido el Ki Aikido  con más fuerza?
El Ki Aikido está muy difundido hoy en día y es conocido en todas partes del mundo. Tiene un crecimiento grandísimo tanto en Argentina como en muchos otros países, y cada vez son más los practicantes que desean aprender el estilo de Tohei Sensei. Creo que a veces la gente se forma preconceptos de un estilo solo por verlo. Muchas veces se ha escuchado decir que el Aikido de Tohei es débil o muy suave, pero aquellas personas que dicen eso, nunca tuvieron la suerte de practicar con él, o con cualquiera de los maestros que seriamente se encargan de difundir el Ki Aikido. Yo tuve esa suerte, y gracias a eso puedo asegurar, que el Ki Aikido no es débil. Los movimientos son extremadamente relajados pero a la vez uno consigue estar estable, fuerte e inamovible como una roca. Concepto que me recuerda a las primeras palabras de Tohei Sensei cuando atacó por primera vez a Morihei Ueshiba. 

Siento que es solo cuestión de tiempo, y un trabajo constante de todos aquellos que con seriedad y compromiso hoy difundimos el Ki Aikido, bajo la supervisión permanente de un grandioso maestro, como es el Sensei Shinichi Tohei, quien actualmente está a cargo del Ki Aikido a nivel mundial.

Sensei, Dónde puede conseguirse un dojo de Ki Aikido en Argentina, dónde pueden comunicarse para más información?
En estos tiempos, es muy común encontrar escuelas de artes marciales, que abren sus puertas, sin ningún tipo de historia, trayectoria o seriedad alguna, o peor aún, colocando el nombre de un arte marcial importante (Aikido-Karate-Etc). Donde personas que carecen de una verdadera preparación se colocan frente a nuestros hijos o familiares, enseñando de una manera errónea y perjudicando para toda una vida el concepto sobre ese estilo y desviando a la mente del practicante. Es por eso que la única manera de combatir esto, es informando a padres y amigos que se asesoren al acercarse a aprender un arte marcial. Es importante saber sobre ese maestro, y sobre esa escuela, de quien depende, años de trayectoria, con quien forma y formó su conocimiento, etc. Si todos tomamos conciencia de esto, y lo llevamos a la práctica, podremos mejorar la calidad de enseñanza para nuestros hijos y futuros practicantes.

En Argentina el Dojo Central se encuentra en la ciudad de Villa Carlos Paz, en la provincia de Córdoba, en el interior del país. Actualmente lleva el nombre de Chushinkan Dojo, y está ubicado sobre la calle - Los Andes Nº 587 -, nuestro e-mail oficial es kisociety@argentina.com.ar
Actualmente, estamos formando instructores para Buenos Aires, Mar del Plata, y el interior del país. 

Muchísimas gracias Sensei! Fue un placer conversar con usted

martes, 21 de febrero de 2012

Entrevista a Hitohira Saito, Sensei. (2da parte)

Hola a todos!

Lo prometido es deuda, no? Aquí está. la segunda parte de esta buena entrevista realizada a al sensei Hitohira saito y que fue extraíada de: http://simonechierchini.wordpress.com. Espero les guste tanto como a mi. me parece que tiene eso que la familia Saito a sabído llevar al mundo la maravillosa experiencia de haber convivido con el fundador y haber aprendido todo lo que se puede aprender con un hombre único como lo fue Morihei Ueshiba.

Largamente esperada, llega la segunda parte de la entrevista a Hitohira Saito Sensei, en el que se trata de la relación especial entre los dos Saito, padre e hijo, de la escisión entre Dento Iwama Ryu y la Aikikai Foundation, pero también de la extraña suerte del Bukiwaza del Fundador
Por SIMONE CHIERCHINI

CHIERCHINI
La próxima pregunta concierne a la relación entre Morihiro e Hitohira, sea como padre e hijo, tanto como maestro y alumno, una relación obviamente muy especial.
SAITO
En el dojo no me he dirigido nunca a mi padre como “papá”, siempre le he llamado “sensei” como todos los otros. Él, a su vez, en el dojo no me ha tratado nunca de hijo, fui exactamente como todos los otros, es decir un alumno entre los alumnos. Cuando era cinturón blanco, hice la limpieza como todos los otros, no tuve ningún privilegio. Así como en casa no he hecho nunca preguntas sobre asuntos concernientes al dojo o sobre las técnicas, en casa nunca se habló de waza; a lo sumo, mi padre me decía que había que cortar la hierba alrededor del templo o que hacía falta hacer algún trabajo de manutención. En el dojo por lo tanto tuvimos una relación – maestro-alumno –, y en casa otro, que era el familiar.

CHIERCHINI
Llegamos ahora a una cuestión un poco espinosa: su rotura con el Aikikai Foundation y el nacimiento de su nueva asociación, el Iwama Shin-Shin Aiki Shuren-kai. A propósito de estos acontecimientos se han dicho muchas cosas, pero yo pienso que la cosa más correcta sea preguntarle a usted, directamente, su versión de los hechos.
SAITO
Cuando O’Sensei se enfermó y estaba a punto de morir, convocó a mi padre, juntó las manos y le dijo: “Saito san, por favor cuida del dojo y del Aiki Jinja”. Por esta razón mi padre quedó dentro del Aikikai y ha cuidado  las cosas como le requirió O’Sensei.

Morihiro Saito frente al Aiki Jinja Original (1948)
Al mismo tiempo, además de mantener el dojo y el templo, mi padre ha enseñado las técnicas de Buki-waza a varios aikidoka, otorgándoles una certificación. En vida, mi padre recibió una especial tarea y un título para representarlo, es decir aquel de Guardián del Aiki Jinja. Después de la muerte de mi padre, el Aikikai me pidió que dejara de usar este título y que ya no otorgara los diplomas de Buki-Waza. Yo acepté, pero a condición de que el Aikikai publicara en su revista Aiki Shinbun una declaración con la que la Aikikai Foundation se empeñase en tutelar el Aikido tal como se desarrollaba en Iwama, reconociendo con ello la diferencia con respecto de aquel practicado en Tokio. Si hubiesen atendido mi solicitud, no me hubiesen puesto en dificultad con las personas que recibieron una certificación de mi padre, casi todos aikidoka residentes en el extranjero. Este favor, sin embargo, la Aikikai Foundation no me lo concedió.

Para la familia Saito, el haber sido ser investida por O’Sensei con el título de protectores del Aiki Jinja fue un honor muy importante: éste fue un título del que estuvimos muy orgullosos.

Y ciertamente, dentro del Aikikai el Aikido de Iwama es diferente. Yo quise tutelar y defender esta cosa, pero no fue posible, porqué el Aikikai no quiso reconocerla. Yo soy el alma, el heredero de estas dos personas que han venido antes que yo, o sea O’Sensei y mi padre Morihiro que ha estado cerca del Fundador toda la vida y de él ha recibido la tarea de tutelar el dojo y el Aiki Jinja. Yo soy la persona que ha recogido esta herencia.

Todavía hoy estamos agradecidos y vivimos la presencia de O’Sensei con gran respeto. El Aikikai está compuesto de muchas personas diferentes que lo viven de otro modo, no es para nosotros la misma cosa. Así me he disculpado con Moriteru Ueshiba sensei y le he dicho que en el futuro haríamos esto solos. Este es el cuadro completo de la cuestión.

CHIERCHINI
En relación con este último argumento, está otro directamente conectado o sea sus relaciones con los otros enseñantes occidentales que se refieren a la misma tradición y por lo tanto la disputa con respecto de la correcta transmisión de la herencia de Iwama en Italia y en el resto del mundo.
SAITO
Ya en la época de O’Sensei en verdad hubieron diferentes corrientes, basta recordar a Tomiki, Yoshinkan, Ki no Kenkyukai o Mochizuki Sensei. Muchas personas vinieron a Iwama para aprender Buki Waza y Tai Jutsu, y después se han empeñado y han hecho todo lo mejor para transmitir en otros lugares estas técnicas. Cuando un árbol crece, luego brotan las ramas. A mi no me apetece decir que este o aquel no es Iwama Ryu; yo mismo he salido del Aikikai, por lo tanto no me pronuncio.

CHIERCHINI
Pregunta de reserva, que nos reconducirá luego sobre el mismo argumento. Yo soy de la escuela Aikikai Hombu Dojo, por el Aikikai de Italia y mis relaciones con el Iwama Ryu son recientes. Tengo que decir que estoy muy enfadado y que también me siento un poco estafado, en cierto sentido: ¿por qué no enseña el Aikikai Kihon y Buki Waza de Iwama Ryu?
SAITO
Antes de la última guerra mundial O’Sensei no había codificado todavía el sistema con el que transmitir sus técnicas. Después de la guerra mi padre fue el único que estuvo con él todo el día y con él practicó jo, ken y yari. Los otros alumnos venían a practicar por la tarde, mientras los viejos alumnos de O’Sensei – que vivían en Tokio – estuvieron un día y luego se fueron fuera.  El hecho de que éstas técnicas después de la guerra no hayan sido transmitidas a muchos, también es debido a estos motivos contingentes. Ningún maestro del Hombu Dojo ha podido practicar las técnicas de Iwama como mi padre.
Sin embargo, tengo que decir que cuando O’Sensei fue a enseñar al Hombu Dojo tomaba la espada y decía a alguien: “Atácame” y enseñaba técnicas. Demostraba técnicas, pero luego no hacía usar el bokken a todo y se la hacía probar. Cuando vió que los alumnos del Hombu Dojo tomaban el bokken y ejecutaban técnicas, técnicas que él no había explicado nunca, dijo: “¡Estad locos! ¿Quién os ha dicho de hacer esto? ¿Quién os ha dicho de hacer así? ” y se enfadaba muchísimo.
El Fundador estaba muy orgulloso del propio pensamiento y por lo tanto no toleraba que alguien más lo “reinterpretara.”

(Enseñando algunas páginas del manual Budo de Morihei Ueshiba de 1935, NdR) Aquí está escrito que él pretendió que en su dojo se hiciera solo Aikido y no Iaido u otras cosas. Si es un dojo de Aikido, haces solo aikido, si quieres hacer Iaido, vete a un dojo de Iaido.
Si veía a alguien del Hombu Dojo con un bokken en mano le decía: “Si tú no has estado nunca en Iwama, por qué entonces haces bokken?”

Así, quizás, los alumnos del Hombu Dojo, malentendiendo sus intenciones, pensaron que les era prohibido tocar el bokken, visto que O Sensei se enfadaba si veía una cosa de ese género. En cambio su idea era que quien quería hacer Iaido tuviera que ir a hacerlo en un dojo de Iaido o Jodo en un dojo de Morro ryu, etcétera.

¡El Aikido no es otro que la práctica de los Samurai, pero si se entrena sin usar la espada, entonces decididamente no es el entrenamiento de los Samurai! Según algunos, las armas tienen que ser solo practicadas desde un cierto nivel, mientras según nosotros no. Todo tiene que ser practicado al mismo tiempo, Taijutsu y Bukiwaza.

Los que no están de acuerdo deberían quejarse con O’Sensei… Para ser Samurai hizo falta aprender a cabalgar, empuñar la lanza, disparar una flecha, manejar una espada… ¿es obvio, no? Cabalgar y hacer tiro con el arco demandaba espacios muy amplios, y además mantener un caballo es muy caro; en cambio usar bastón y espada es posible, porque esto se puede hacer en cualquier sitio: he aquí porque se usan. Todos pueden trabajar con las armas desde el principio, porque O’Sensei ha entrelazado las técnicas de Taijutsu con las de Bukiwaza, este es la característica de su trabajo.
Puesto que todos pueden hacerlo, también el Aikikai siempre podría hacerlo. Yo estoy dispuesto a ayudar; si lo quieren hacer, yo estoy acá.
CHIERCHINI
Para entender y puntualizar mejor: los shihan de extracción diferente del Iwama Ryu, que han sido enviados a enseñar alrededor del mundo en los últimos 40-50 años, han propuesto su Bukiwaza, que no tiene nada que ver con el de O’Sensei.
SAITO
Entre los shihan de estilo Aikikai algunos han aprendido sus técnicas de Bukiwaza de mi padre, aunque yo no he visto a muchos maestros venir a encontrarle a Iwama. El maestro Kobayashi sí, aunque luego he visto que hizo cosas un poco diferentes.
CHIERCHINI
¿Cuál es su posición, maestro, con respecto de la dicotomía entre tradición e innovación en el Aikido? Es justo y correcto conservar el Aikido como formulado por el Fundador, pero también es justo y correcto seguir a desarrollándolo, o bien sólo hace falta mantener la tradición?
SAITO
Pienso que la innovación es inevitable, porque el propio O’Sensei ha usado la expresión Takemusu Aiki, o sea las técnicas nacen y luego se multiplican espontáneamente. Pues si diez personas aprenden de un maestro, visto que las personas no son todas iguales, es inevitable que tendremos diez resultados levemente diferentes. El hecho que en el tiempo las cosas cambian creo que es un hecho inevitable.
CHIERCHINI
Querría concluir con un mensaje de esperanza, de estímulo de su parte respecto a quien está empezando ahora el camino del Aikido: nuestros principiantes.
SAITO
En Japón, desde siglos hay esta actitud: cuando uno quiere aprender una cosa, cualquier cosa que sea, de un maestro, no es que se precipita a hacer esta actividad en el primer lugar que encuentra. Antes hay una fase de estudio, preparatoria. Si yo estoy interesado en el tiro con el arco, si quiero hacer Kyudo, yo miraré alrededor, o bien preguntaré a otros, me informaré, en sustancia, para ver de ir al mejor lugar, del maestro que se creé que es tal.

Ésta tiene que ser la actitud de fondo de quien se acerca a un arte marcial. Luego yo aconsejo, como dije antes, de visitar más dojos para ver cuál es el Aikido más apto a la persona y por lo tanto elegir en consecuencia. Para venir al Aikido de modo más específico, ello es una actividad no solo física sino que también posee un empinado nivel espiritual gracias al Fundador O’Sensei Ueshiba. Yo pienso que es una bonita actividad a emprender, y atractivo para un principiante.

Las artes marciales no son ni deporte ni diversión. De lado está siempre la muerte, que es el concepto a la base de la elección que antiguamente en Japón se hacía cuando se decidía aprender un arte marcial. Hace falta siempre tener esta conciencia (no es una cosa que frecuentar con ligereza, es una cosa seria NdT) no es una actividad solamente física o corpórea: cuando se practica siempre teniendo presente que tenemos cerca la muerte, el arte marcial se vuelve una actividad del alma. Una vez incluído éste, bienvenidos, por favor, comenzad a hacer Aikido.

CHIERCHINI
Sensei querría darle muchas gracias por el tiempo y la atención que nos ha concedido. Además la agradezco en general en nombre de la comunidad del aikido italiano, a prescindir de las federaciones, de los maestros, de los estilos. Espero que su enseñanza pueda encontrar el espacio que merece aquí de nosotros.
SAITO
Arigato gozaimashita.

Agradecemos a Walter Ippoliti por su preciosa obra de traducción
Traducción en Espanol Copyright Walter Ippoliti ©2011
Mirar el Slideshow H. Saito International Koshukai en Modena (Italia), Junio 2011

lunes, 20 de febrero de 2012

Entrevista a Hitohira Saito, Sensei. (1era parte)

Hola a todos!

Navegandoen internet me topé por casualidad con esta buena entrevista a quien hoy dirige los destinos del estilo Iwama, el sensei Hitohira Saito. podríamos decir que es bastante reciente, pues esta entrevista se realizó a mediados del año pasado. Excelente material que estoy sguro que les gustará y que copio textualmente de: http://simonechierchini.wordpress.com/2011/11/28/entrevista-con-hitohira-saito-parte-1/ en una próxima entrega, la segunda parte de este buen material.


Sensei Hitohira Saito
Entre las numerosas preguntas a la que Hitohira Saito Sensei ha dado amablemente respuesta, podréis leer la de especial conexión entre su padre, Morihiro Saito Sensei y el Fundador del Aikido Morihei Ueshiba, a cuyo lado vivió durante 26 años; tener una idea de la relación padre/hijo maestro/alumno entre Morihiro e Hitohira; sentir la versión de Hitohira sensei en relación a su ruptura con el Aikikai Hombu Dojo… pero también qué significa hoy la herencia del Fundador y las perspectivas del Aikido en un mundo cada vez más inarmónico.
por SIMONE CHIERCHINI

Con ocasión del Koshukai Internacional de Aikido Dento Iwama Ryu, qué  ha tenido lugar en Módena el 24-25-26 de junio de 2011, Simone Chierchini ha tenido la oportunidad de desarrollar una vídeo-entrevista con Hitohira Saito Sensei, líder del Iwama Shin-Shin Aiki Shuren-kai (岩間神信合氣修練会), la escuela fundada por Hitohira a la muerte de Morihiro Saito Sensei. La entrevista se ha desarrollado en los locales de la Utensileria Modenese, generoso patrocinador del Koshukai dirigido por Hitohira Saito Sensei, se ha desarrollado con la presencia del estado mayor del Iwama Shin-Shin Aiki Shuren-kai europeo y ha sido posible gracias a la preciosa obra de Giancarlo Giovannelli, que ha hecho de intérprete.

CHIERCHINI
La primera pregunta que querría hacerle, Sensei, no atañe a el Aikido pero sí a la actualidad: ¿viviendo hoy en Japón, qué significa para el japonés medio la tragedia del desastre de Fukushima?
SAITO
El terremoto y el tsunami han tenido especial consecuencia como el desastre nuclear de Fukushima. La agencia nuclear mundial ha notado faltas en la gestión de la instalación nuclear, por lo tanto también existen responsabilidades humanas por lo que ha ocurrido; sin embargo, dejemos esto a parte. En los primeros tiempos, la lectura de los datos relativos al derrame de material radiactivo de la central fueron muy altos; precisamente en este punto el nivel de las radiaciones en las zonas relativamente lejanas de la central han bajado. Actualmente las personas que sienten con más fuerza el problema de lo nuclear son las madres que tienen a niños pequeños, porque cuanto más pequeño es el niño mayores son en el tiempo las consecuencias de la exposición a las radiaciones. Tras  el accidente ha habido el problema de que las autoridades no proveyeron informaciones correctas, hubo un tipo de censura. Ésta ha causado una reacción y ahora creo que lo que se comunica allí es pertinente a la realidad.

Sensei Hitohira Saito
Yo vivo en la provincia de Ibaraki, que está a unos 150 km de la ciudad de Fukushima y creo que ya no deberíamos correr peligro por cuanto concierne la exposición a las radiaciones nucleares: es una cuestión de tiempo, ciertamente. En todo caso el accidente nos ha vuelto a todo más sensibles al problema.

CHIERCHINI
En relación a este último problema, se puede decir que es como un poco la punta del iceberg: paulatinamente nuestro mundo está cada vez más lejos de su estado natural y se ha vuelto progresivamente cada vez más inarmónico. ¿En este contexto cómo se introduce la práctica del Aikido como via de la armonía? Qué tarea corresponde en este tipo de mundo al enseñante de Aikido?

SAITO
No sé si podré dar una respuesta correcta. El hombre es un elemento de la naturaleza. Existe una teoría según la que si el hombre desapareciera de la tierra, ella volvería a su estado ideal; ésta es una actitud de tipo paradójico. En el Aikido, en cambio, el Fundador pensó que el hombre tenía el papel de gobernar la naturaleza para alcanzar un estado ideal. El  Fundador habló de misogi, una actividad de purificación, con la cual el entrenamiento de Aikido tiene que iniciar. Cuando se averigua un conflicto interior, en su momento nosotros somos puestos frente a elecciones. Si poseemos la capacidad de decidir, éste es un bien, porque en su momento conscientemente obramos una elección entre el bien y el mal. Yo vivo en una zona rural, lejana de la zona del desastre; en el momento del accidente nuclear he podido ver en todo caso la fuerza de reacción de la naturaleza. Quien hace Aikido, si se entrena aprendiendo a evitar una actitud amenazadora, negativa, destructiva sobre el otro, es decir pareja, desarrollará también indudablemente la misma actitud respecto a por lo demás de la naturaleza, de la cual el hombre es parte. O’Sensei predicó la no-violencia. Si nos comportamos como he explicado, se debería volver a una situación más equilibrada, de mayor armonía del hombre con lal naturaleza.

La via del guerrero, Budo, y aquel de la agricultura, Nogyo, son complementarias. El punto de comunidad entre la via del guerrero y la agricultura consiste en prepararse para el acontecimiento desfavorable y también por este motivo es importante partir de la base, el kihon. Cuando somos obligados a enfrentarnos a los caprichos de la naturaleza, todos tienen que colaborar para que el problema que tenemos enfrente sea solucionado o reducido.

CHIERCHINI
La próxima pregunta nos lleva más adentro del mundo del Aikido y especialmente el mundo del Aikido de Iwama. ¿Maestro, puede explicarnos el papel de Morihiro Saito Sensei en relación a la enseñanza del Fundador?

SAITO
Mi padre, tan pronto como la guerra mundial acabó, entró en el dojo convirtiéndose en discípulo de O’Sensei. Sólo se practicaba el keiko de O’Sensei. En la época, mi padre fue contratado en los ferrocarriles del estado y trabajaba por la noche, volviendo a casa por la mañana. Según la costumbre de la época, quién trabajaba por la noche tenía dos días – con la noche en medio – libres; luego pudo estar muchas horas con O’Sensei.

Sensei Hitohiro Saito
La idea de O’Sensei cuando vino a Iwama fue que la agricultura fuese el Budo, por tanto mi padre ayudó O’Sensei en el trabajo del campo. El Fundador nació en una época en  la cual quien enseñaba artes marciales tenía  como vecinos a los alumnos, que estaban siempre con su maestro. El maestro acababa encariñándose a este tipo de discípulo que trabajaba la tierra y se entrenaba con él, porque estaban siempre juntos. Éste es el sistema del uchi-deshi, el alumno interno, que vive en la casa del maestro. Mi padre vivió esta situación. El Japón de después de la guerra fue un país muy pobre, porque todos los recursos fueron empleados durante la guerra. Los discípulos que ayudaban al fundador tenían su campo que cultivar también,  porque no habia nada que comer. Los que no pudieron o no quisieron ayudar a O’Sensei en sus actividades agrícolas, paso a paso disminuían  y no se volvían a ver. En la mentalidad típica del japonés de la época, quién no conseguía o no quería ayudar al maestro en estas otras actividades, no eran instruidos en las técnicas. Mi padre ha tenido la suerte de seguir estando junto a su maestro; así, a veces, a lo mejor mientras cultivaban el huerto, a O’Sensei se le ocurría una nueva técnica, echaba la azada y decía: “Saito! Vas al dojo a tomar el bokken!”. Y luego ellos, entre el campo, o donde se encontraban, de la actividad agrícola pasaban a las artes marciales. A la tarde los otros frecuentadores del dojo llegaban, los asillamados soto-deshi (alumnos externos) y a menudo mi padre tenía que ir a trabajar en los ferrocarriles. Pero de día, por muchos años tuvo modo de ver y estudiar con cercanía las técnicas del Fundador. En la época no se estilaba el hecho de pagar al maestro en efectivo, sino se le ayudaba  proveyendo mano de obra. En el momento que no había mucho dinero, O’Sensei mismo no es que fuera rico, por utilizar un eufemismo, como mi padre, también los otros alumnos hacían colectas que le donaban luego a la mujer del Fundador, Hatsu, para pagar la electricidad. O’Sensei por lo tanto no ganaba nada, no tenía renta fija, justo porque no existía la idea de la tarifa fija mensual de pagarle al maestro. A parte la mano de obra que recibía de los estudiantes, las únicas entradas en dinero le llegaban de las concesiones de grados Dan: una vez acabada la ceremonia, el discípulo que había recibido el grado Dan metía su ofrenda en dinero sobre el kamiza.  Además cuando O’Sensei giraba en otros dojo para hacer aquéllos que nosotros hoy en día llamamos seminarios, recibía “agradecimientos” en dinero. Algún tiempo después del fin de la guerra, algunos discípulos tenían la costumbre de portar sacos de arroz al maestro para agradecerlo por sus enseñanzas. Mi padre siempre ha estado cerca de O’Sensei; siempre  ha dicho que su papel fue el de transmitir todo lo que vivió en contacto con el Fundador. Remarco, éste es lo que él mismo siempre me ha dicho.

CHIERCHINI 
 ¿Cuáles son sus recuerdos del fundador, Sensei? Sobretodo su recuerdo de Morihei Ueshiba desde el punto de vista humano.

SAITO
Mi padre recibió de regalo la tierra sobre la que construir la casa del Fundador; luego él se casó y por lo tanto hemos nacido nosotros hermanos. Me acuerdo que mi madre siempre iba todos los días a casa de los Ueshiba para ayudarlos. Nosotros hijos por lo tanto apenas nacidos vivimos en la casa de O’Sensei, porque nuestra madre estaba constantemente allí. Yo no he visto a O’Sensei por primera vez cuando he iniciado a hacer keiko, lo he visto tan pronto como he nacido! Y también he sentido el kiai de O’Sensei cuando todavía era un feto en la barriga de mi madre… Yo no pienso en el Fundador como un extraño, para mí es como una especie de abuelo.

Matrimonio Ueshiba
Fue un hombre que tuvo más que un detalle: si los aspectos de la vida cotidiana que le concernían fueran comúnes a todos, diría que fue una persona extraordinaria. Mis padres siempre se dirigieron a él usando el lenguaje referencial y percibí la distancia, el alcance de esta persona. Su postura siempre era correcta, no lo he visto nunca desaliñado: también cuando bebía, tomaba la taza con ambas las manos, agradeciendoselo a los dioses, la sujetaba con ambas manos correctamente, según el sistema tradicional. Nosotros que veíamos a esta persona así reverenciada por nuestros padres, en su presencia siempre éramos amables, porque nos era natural respetarlo: había alrededor de si un aura importante. De O’Sensei y su mujer había una bonita imagen, no los percibía como dos personas ancianas, reconocibles a los otros ancianos de la aldea. Ambos fueron muy devotos. La Señora Ueshiba, habiendo nacido en aquel período histórico de transición que es el período Meiji,  fue una persona que tuvo gran cuidado con la alimentación y supo gestionar la economía de la casa.
(Fin de la primera parte)

Agradecemos a Walter Ippoliti por su preciosa obra de traducción
Traducción en Espanol Copyright Walter Ippoliti ©2011
Mirar el Slideshow H. Saito International Koshukai en Modena (Italia), Junio 2011






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